El lanzamiento de Kimi K3 reactivó una disputa entre quienes invocan riesgos de seguridad nacional y quienes advierten que las restricciones podrían favorecer a los principales proveedores estadounidenses de modelos cerrados.
El reciente avance de modelos chinos de inteligencia artificial como Kimi K3 está reactivando dentro del gobierno de Estados Unidos propuestas para limitar su utilización, según un artículo de Maria Curi publicado por Axios el 20 de julio.
Axios no informa de una prohibición aprobada ni de una decisión oficial inminente. El artículo describe discusiones internas, intentos regulatorios anteriores y un cambio en el equilibrio entre los sectores que priorizan la seguridad nacional y quienes temen restringir la competencia.
La información se apoya principalmente en fuentes anónimas familiarizadas con las deliberaciones. La Casa Blanca y el Departamento de Comercio no respondieron las consultas del medio.
Las medidas consideradas
De acuerdo con Axios, el Departamento de Comercio consideró durante 2025 incorporar a varios laboratorios chinos de inteligencia artificial a su Entity List o Lista de Entidades.
El gobierno también habría discutido una advertencia conjunta de la Agencia de Seguridad Nacional y la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad sobre los riesgos asociados con laboratorios chinos de IA.
Otra propuesta contemplaba exigir que las empresas estadounidenses que alojaran modelos chinos garantizaran su seguridad y asumieran responsabilidad en caso de una vulneración. El Departamento de Comercio también habría circulado borradores de reglas que utilizarían sus competencias sobre cadenas de suministro para intervenir en el acceso a esos modelos.
Según las fuentes de Axios, estas iniciativas fueron detenidas por funcionarios preocupados de que una regulación amplia pudiera frenar la innovación. Los posteriores cambios de personal y las nuevas inquietudes de ciberseguridad habrían fortalecido a quienes defienden controles más severos.
Qué significaría ingresar en la Entity List
La inclusión de una compañía en la Lista de Entidades no equivale, por sí sola, a prohibir que un usuario estadounidense descargue o ejecute uno de sus modelos.
Según la normativa del Bureau of Industry and Security, la lista impone requisitos de licencia sobre la exportación, reexportación o transferencia de determinados productos y tecnologías sujetos a las regulaciones estadounidenses.
El alcance concreto depende de las restricciones asignadas a cada entidad. Una incorporación podría dificultar que un laboratorio chino obtenga chips, software, servicios o tecnología de origen estadounidense, pero no constituye automáticamente una prohibición general sobre sus modelos.
Otras medidas mencionadas por Axios – como reglas de contratación pública, advertencias oficiales o requisitos para proveedores de infraestructura – sí podrían desalentar de manera indirecta su utilización por empresas estadounidenses, incluso sin una prohibición formal.
Kimi K3 como catalizador
Axios vincula la reactivación de este debate con el lanzamiento de Kimi K3, el modelo de 2,8 billones de parámetros presentado por la empresa china Moonshot AI.
Como informó Diario TI, K3 combina visión nativa, una ventana de contexto de hasta un millón de tokens y una arquitectura de mezcla de expertos orientada a tareas prolongadas de programación y trabajo documental.
Moonshot anunció que publicará los pesos completos del modelo y su informe técnico el 27 de julio. Por lo tanto, K3 se presenta como un futuro modelo de pesos abiertos, pero esos componentes todavía no estaban disponibles al momento de las discusiones descritas por Axios.
La rápida mejora de los modelos chinos y sus precios comparativamente bajos han aumentado su atractivo para desarrolladores y empresas. También han creado presión sobre los proveedores estadounidenses, especialmente en el segmento de modelos abiertos o descargables.
Una tensión dentro de la política estadounidense
Las posibles restricciones contrastan con algunos objetivos declarados anteriormente por la propia administración de Donald Trump.
El Plan de Acción de Inteligencia Artificial de Estados Unidos, presentado en julio de 2025, sostiene que los modelos abiertos y de pesos abiertos favorecen la innovación, reducen la dependencia respecto de proveedores cerrados y permiten procesar información sensible en infraestructura propia.
El mismo documento, sin embargo, señala que Estados Unidos debe impulsar modelos abiertos basados en valores estadounidenses. También propone evaluar los modelos avanzados procedentes de China para determinar su alineamiento con posiciones del Partido Comunista chino y sus mecanismos de censura.
La controversia no enfrenta, por tanto, simplemente a partidarios y adversarios de los modelos abiertos. También plantea si la procedencia del modelo, el control sobre su desarrollo y los posibles riesgos de seguridad deben determinar qué tecnologías pueden utilizar las organizaciones estadounidenses.
Advertencias sobre la competencia
David Sacks, asesor externo de la Casa Blanca en materia de inteligencia artificial, advirtió que una intervención de este tipo podría beneficiar a los principales laboratorios estadounidenses de modelos cerrados.
Según recoge Axios, Sacks sostiene que las compañías dominantes o sus aliados intentan utilizar argumentos de seguridad para reducir la competencia de los modelos abiertos. Una fuente anónima del artículo afirma que laboratorios líderes o grupos próximos a ellos presentan periódicamente propuestas destinadas a restringir ese segmento.
Axios no identifica a las empresas que habrían impulsado cada iniciativa ni aporta documentación pública que permita comprobar esas gestiones. En consecuencia, el supuesto papel de OpenAI, Anthropic u otros laboratorios debe considerarse una afirmación atribuida a las fuentes del medio y no un hecho confirmado.
Ninguna prohibición ha sido anunciada
Hasta ahora no existe una orden ejecutiva, regla del Departamento de Comercio ni incorporación pública a la Lista de Entidades que materialice las propuestas descritas por Axios.
El debate muestra, sin embargo, que los modelos chinos ya no se consideran solamente una cuestión de competencia tecnológica. Dentro de Washington también están siendo examinados como un problema de seguridad, control de infraestructura y dependencia tecnológica.
La decisión pendiente consiste en determinar si esos riesgos pueden abordarse mediante evaluaciones técnicas y requisitos específicos o si el gobierno optará por restricciones basadas principalmente en el país de origen de los desarrolladores.
Ilustración generada por IA
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