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La amenaza cuántica para Bitcoin es real, pero el Q-Day no tiene fecha

Google redujo sustancialmente la estimación de recursos necesarios para quebrar las firmas criptográficas utilizadas por Bitcoin. Sin embargo, ningún computador actual posee esa capacidad y los especialistas no respaldan una fecha precisa para el denominado Q-Day.

Un computador cuántico suficientemente potente podría obtener las claves privadas utilizadas para autorizar transacciones de Bitcoin. El riesgo es técnicamente real, pero la máquina necesaria todavía no existe y ninguna fuente científica permite afirmar que aparecerá en 2029 o en otra fecha determinada.

La preocupación adquirió una nueva dimensión en marzo de 2026, cuando investigadores de Google Quantum AI, Stanford y la Ethereum Foundation publicaron una estimación actualizada de los recursos necesarios para resolver el problema matemático que protege las firmas basadas en curvas elípticas.

Según el trabajo, el ataque podría ejecutarse con menos de 1.200 qubits lógicos y 90 millones de puertas Toffoli, o con una configuración alternativa de menos de 1.450 qubits lógicos y 70 millones de puertas. Extrapoladas a una arquitectura superconductora hipotética, ambas configuraciones requerirían menos de 500.000 qubits físicos y podrían completar el cálculo en minutos.

La cifra representa una reducción cercana a veinte veces frente a estimaciones anteriores, según Google Quantum AI. No constituye, sin embargo, una demostración experimental ni significa que exista un computador capaz de realizar el ataque. El documento es un trabajo técnico preliminar basado en circuitos, modelos de corrección de errores y supuestos sobre máquinas futuras.

Las firmas son el objetivo, no la minería

Bitcoin utiliza criptografía de curva elíptica para demostrar que quien ordena una transacción controla la clave privada correspondiente. Las firmas ECDSA y Schnorr utilizadas por la red dependen de que resulte impracticable calcular esa clave privada a partir de su clave pública.

El algoritmo de Shor permitiría resolver ese problema en un computador cuántico tolerante a fallos. Un atacante podría entonces generar una firma válida y transferir fondos cuya clave pública estuviera disponible en la cadena.

La situación es diferente para las funciones hash empleadas en la minería y otras partes del protocolo. El algoritmo de Grover ofrecería una aceleración cuadrática, pero no produciría el mismo derrumbe de seguridad que Shor provoca sobre las firmas. La documentación técnica de Bitcoin Optech sitúa por ello la principal vulnerabilidad en las claves y firmas, no en el mecanismo de prueba de trabajo.

La distancia entre una estimación y una máquina real

El principal obstáculo continúa siendo construir y operar suficientes qubits lógicos durante decenas de millones de operaciones sin que los errores destruyan el cálculo.

La hoja de ruta de IBM contempla para 2029 un computador tolerante a fallos con 200 qubits lógicos y capacidad para ejecutar 100 millones de puertas. Es un objetivo relevante, pero permanece muy por debajo de los aproximadamente 1.200 qubits lógicos considerados por el trabajo de Google. IBM también advierte que su hoja de ruta expresa objetivos sujetos a cambios.

Por tanto, 2029 no puede presentarse como la fecha prevista para quebrar Bitcoin. Google utiliza ese año como horizonte recomendado para avanzar en migraciones criptográficas, no como anuncio de la llegada de un computador criptográficamente relevante.

La incertidumbre también aparece en las consultas a especialistas. Un informe del Global Risk Institute, basado en respuestas de 26 expertos, sitúa entre 28% y 49% la probabilidad de disponer de un computador criptográficamente relevante dentro de diez años. La probabilidad aumenta a un rango de entre 51% y 70% dentro de quince años.

El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos resume las previsiones existentes como un rango que va desde algunos años hasta varias décadas. La amplitud refleja cuánto dependen las proyecciones de futuros avances en hardware, corrección de errores y algoritmos.

Cuántos bitcoins quedarían expuestos

El borrador BIP-361 estima que más del 34% de los bitcoins existentes se encuentra en salidas donde la clave pública ya está disponible. El consejo de especialistas convocado por Coinbase, que incluye a Scott Aaronson, Dan Boneh, Yehuda Lindell y otros investigadores, maneja una cifra semejante: alrededor de 6,9 millones de BTC.

Con una cotización cercana a USD 65.300 por bitcoin al 27 de julio, esos fondos representarían aproximadamente USD 450.000 millones. La cifra de USD 700.000 millones publicada por algunos medios no corresponde al precio actual.

La exposición no es idéntica para todas las direcciones. Las antiguas salidas Pay-to-Public-Key publican la clave directamente. Las direcciones Pay-to-Public-Key-Hash y algunas modalidades SegWit la mantienen oculta hasta el momento del gasto, pero pueden continuar expuestas si la dirección se reutiliza o conserva otras salidas asociadas a la misma clave.

En Bitcoin, gastar una salida la consume. Por ello, haber enviado fondos alguna vez desde una dirección no significa automáticamente que todavía exista dinero vulnerable en ella. El riesgo depende de que permanezcan o vuelvan a depositarse fondos controlados por la clave ya revelada.

Taproot plantea otro caso: sus salidas incluyen una clave pública modificada directamente en la cadena. Esto explica que una de las propuestas de mitigación busque eliminar la ruta de gasto basada exclusivamente en esa clave.

El problema que la criptografía no resuelve

Los algoritmos postcuánticos ya no son solamente experimentales. NIST aprobó en 2024 estándares como ML-DSA y SLH-DSA para firmas digitales. Incorporarlos a Bitcoin exige, no obstante, modificar el protocolo, adaptar monederos, exchanges y custodios, y asumir firmas de mayor tamaño.

El borrador BIP-360 propone un nuevo tipo de salida denominado Pay-to-Merkle-Root. Su diseño elimina la ruta de gasto de Taproot basada en una clave pública y permitiría incorporar rutas protegidas por firmas postcuánticas. La propuesta todavía no está activada y por sí sola no constituye una solución completa.

BIP-361 aborda la migración desde el otro extremo. Propone retirar gradualmente el uso de tipos de firma vulnerables y establecer un plazo para mover los fondos. El conflicto aparece con las monedas cuyos propietarios hayan perdido las claves, hayan fallecido o simplemente no participen en la migración.

Dejarlas disponibles permitiría que el primer actor con un computador cuántico se apropiara de ellas. Bloquearlas impediría el robo, pero también congelaría fondos que podrían tener un propietario legítimo. La red tampoco tendría una forma sencilla de distinguir entre el dueño original y un atacante, porque ambos podrían presentar firmas criptográficamente válidas.

El consejo asesor de Coinbase no tomó posición entre congelar los fondos, mantener las reglas actuales o adoptar soluciones intermedias. Sí recomendó comenzar desde ahora el trabajo técnico y las conversaciones de gobernanza, sin esperar a que exista una fecha cierta para la amenaza.

No hay, además, un umbral universal de 90% de consenso minero para modificar Bitcoin. Las actualizaciones anteriores han utilizado distintos mecanismos de activación, y la señalización de los mineros es solo una parte de un proceso que también involucra desarrolladores, operadores de nodos, exchanges, empresas y usuarios.

La creación en julio de 2026 de una iniciativa de Galaxy con hasta USD 5 millones para financiar investigación y desarrollo postcuántico muestra que el sector ya trata el riesgo como un problema que requiere preparación. No demuestra que el ataque sea inminente.

Una amenaza real sin cuenta regresiva verificable

Los documentos consultados coinciden en dos puntos. Bitcoin no está actualmente amenazado por ningún computador cuántico conocido, pero adaptar una red descentralizada, millones de monederos y una infraestructura financiera internacional puede tomar años.

La cuestión relevante no es si el Q-Day ocurrirá exactamente en 2029, 2035 o después. Es si la comunidad de Bitcoin podrá acordar e implementar una migración antes de que la capacidad tecnológica necesaria deje de ser hipotética.

Diario TI ya informó sobre las advertencias de autoridades financieras del G7 respecto de la migración postcuántica. El caso de Bitcoin añade una dificultad particular: a diferencia de una institución centralizada, ninguna autoridad puede imponer por sí sola el nuevo sistema ni decidir qué ocurrirá con los fondos que no sean trasladados.

Fuentes consultadas: Google Quantum AI, trabajo técnico de Google, Stanford y Ethereum Foundation, Bitcoin Optech, Global Risk Institute, NIST y documentación de BIP-360 y BIP-361.

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