Los documentos públicos de ambas instituciones permiten distinguir sus posiciones sobre la experiencia de las máquinas, su posible consideración moral y la responsabilidad humana.
La posible conciencia de la inteligencia artificial forma parte del diálogo entre Anthropic y el mundo religioso. Un episodio público de ese intercambio ocurrió el 25 de mayo de 2026, cuando Christopher Olah, cofundador de la compañía, intervino en el Vaticano durante la presentación de Magnifica Humanitas, la encíclica de León XIV sobre la persona humana en la era de la IA.
La convocatoria de la Santa Sede documenta la presentación. Anthropic publicó, por su parte, el discurso de Olah, que abordó tanto la naturaleza de los modelos como sus consecuencias sociales.
Qué planteó Olah
El investigador afirmó que su equipo encuentra estructuras internas con paralelismos respecto de resultados de la neurociencia y estados que cumplen funciones semejantes a ciertas emociones. Sin embargo, reconoció que desconoce cómo interpretar esos hallazgos y pidió mantener abierta la reflexión.
Estas declaraciones no equivalen a demostrar que Claude sienta alegría, miedo o sufrimiento. Describir una semejanza funcional y acreditar una experiencia subjetiva son afirmaciones distintas; el propio discurso deja abierta esa interpretación.
La posición de la encíclica
El apartado 99 de Magnifica Humanitas sostiene que procesar información e imitar capacidades humanas no implica compartir la experiencia de una persona. El documento niega que estos sistemas tengan vivencias corporales o conciencia moral y distingue la empatía simulada de la interioridad humana.
Conviene separar tres cuestiones: experimentar algo subjetivamente, ejercer juicio moral y merecer consideración ética. Aunque están relacionadas, no son intercambiables. La posición antropológica y moral de la encíclica tampoco sustituye una evaluación experimental de los modelos.
Una investigación anterior al encuentro vaticano
Anthropic ya había anunciado el 24 de abril de 2025 su programa de investigación sobre bienestar de modelos. La iniciativa busca estudiar cuándo, o si, los sistemas de IA podrían merecer consideración moral, cómo interpretar sus aparentes preferencias y qué medidas prácticas podrían resultar pertinentes.
En ese anuncio, la empresa reconoce incertidumbre y señala la ausencia de consenso científico sobre la posible conciencia de los sistemas actuales o futuros. El programa parte, por tanto, de una pregunta de investigación; su existencia no demuestra que los modelos tengan experiencias.
La Constitución de Claude también expresa incertidumbre sobre su posible conciencia o estatus moral. Anthropic presenta este texto como una descripción de los valores y comportamientos que pretende promover mediante el entrenamiento. Es un documento normativo, no una prueba de que Claude posea las cualidades humanas utilizadas para orientar su conducta.
Quién controla a quienes desarrollan la IA
Olah también advirtió que los incentivos comerciales, geopolíticos y competitivos pueden entrar en conflicto con las decisiones responsables de los laboratorios, incluido Anthropic. Por ello, reclamó críticas informadas desde fuera de la industria y una participación más amplia de la sociedad.
Los apartados 105 a 107 de la encíclica sitúan la responsabilidad en las personas y organizaciones que diseñan y utilizan estos sistemas. Asimismo, defienden controles independientes y una deliberación pública sobre los valores incorporados a la IA, en lugar de dejar esas decisiones en manos de unos pocos actores.
Los documentos permiten examinar esas posiciones y sus implicaciones. No aportan una demostración de que Claude sea consciente.
Fuentes
- Santa Sede: presentación de Magnifica Humanitas.
- Anthropic: intervención de Christopher Olah.
- León XIV: encíclica Magnifica Humanitas.
- Anthropic: Exploring model welfare.
- Anthropic: Constitución de Claude.
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