Investigadores consiguieron modificar los datos digitales generados por equipos de análisis de ADN sin que las herramientas forenses convencionales detectaran la alteración. El experimento no demuestra que expedientes judiciales hayan sido manipulados.
Un grupo de científicos forenses e informáticos identificó una debilidad en los archivos digitales producidos por equipos utilizados para analizar muestras de ADN en laboratorios criminalísticos de Estados Unidos.
En una prueba controlada, los investigadores emplearon código desarrollado con ayuda de herramientas de inteligencia artificial para alterar los datos generados por los instrumentos. Las modificaciones no fueron identificadas por el software convencional utilizado para revisar esos archivos, según la investigación reportada originalmente por The Wall Street Journal.
El hallazgo afecta a los registros digitales creados mediante electroforesis capilar. Esta técnica separa fragmentos de ADN y registra señales fluorescentes que posteriormente se representan como picos en un electroferograma. El archivo resultante es procesado por programas especializados para obtener el perfil genético utilizado en investigaciones y procesos judiciales.
Un problema de integridad digital
La debilidad no implica que la muestra biológica sea modificada. El riesgo se encuentra en el archivo informático producido por el instrumento, que puede ser alterado después de su generación si un atacante obtiene el acceso necesario.
Los investigadores pudieron cambiar datos asociados con los picos y los alelos del perfil. El archivo modificado conservó una estructura aparentemente válida y pudo ser abierto por el software de análisis sin generar una advertencia sobre la manipulación.
La inteligencia artificial no atacó por sí sola los sistemas del laboratorio. Su función consistió en ayudar a desarrollar el código necesario para comprender y modificar el formato del archivo, reduciendo la dificultad técnica de una operación que antes habría requerido conocimientos más especializados.
Ausencia de una referencia criptográfica
Según la investigación, los estándares aplicados por los laboratorios estadounidenses no exigen de forma general que se calcule y conserve una huella criptográfica del archivo en el momento exacto de su creación.
Una función hash genera un identificador asociado al contenido de un archivo. Si este cambia posteriormente, incluso de manera mínima, el resultado deja de coincidir con la referencia original. Para que el control sea útil, la huella debe obtenerse al crear el archivo y almacenarse en un sistema separado y protegido.
La cadena de custodia tradicional documenta quién recibe y manipula una prueba, pero ese registro no garantiza por sí solo que el contenido binario de un archivo permanezca intacto. El problema revelado por el experimento muestra la necesidad de incorporar verificaciones técnicas de integridad a los procedimientos de custodia.
No hay evidencia de casos manipulados
El estudio demuestra que la alteración es técnicamente posible, pero no acredita que haya ocurrido en una investigación criminal concreta. Tampoco significa que las condenas o exoneraciones sustentadas en análisis de ADN deban considerarse automáticamente inválidas.
La vulnerabilidad podría mitigarse mediante la generación de hashes al producir cada archivo, registros de auditoría protegidos, controles estrictos de acceso y verificaciones de integridad antes de que los datos sean analizados o presentados ante un tribunal.
El hallazgo plantea una advertencia más amplia para los laboratorios: los instrumentos científicos generan evidencia digital y, por ello, sus archivos requieren medidas de seguridad comparables a las utilizadas en otras disciplinas de informática forense.
Fuentes
- The Wall Street Journal
- Scientific Working Group on DNA Analysis Methods
- National Institute of Standards and Technology, NIST IR 8351
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