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La electricidad y los permisos podrían frenar el despliegue de chips para IA, según UBS

El banco considera improbable una sobreoferta estructural en esta etapa, pero advierte que la electricidad, los transformadores y los permisos podrían limitar la puesta en marcha de nuevos centros de datos.

La caída superior al 20% registrada recientemente por las acciones de semiconductores no demuestra todavía que exista una sobreoferta estructural de chips para inteligencia artificial, según un análisis del Chief Investment Office de UBS Global Wealth Management.

El documento, fechado el 20 de julio de 2026 y recibido en nuestra redacción, fue elaborado por Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de acciones de UBS Financial Services.

El análisis responde a una inquietud surgida después de que el índice de semiconductores de Filadelfia descendiera más de 20% desde su máximo de junio. La corrección siguió a una subida superior al 90% durante 2026, lo que también permite interpretar parte del retroceso como un ajuste de posiciones después de un avance excepcional.

UBS considera que una sobreoferta estructural continúa siendo improbable en esta etapa. Sin embargo, reconoce que el aumento del gasto de capital y los distintos ritmos de expansión dentro de la cadena de infraestructura podrían generar excedentes en segmentos menos restringidos.

Tres fuentes de demanda

El banco identifica tres factores que podrían sostener la demanda de capacidad computacional.

El primero es la competencia entre las grandes empresas tecnológicas. UBS plantea que estas compañías seguirán adquiriendo infraestructura incluso cuando el retorno financiero inmediato sea incierto, debido al riesgo estratégico de quedar rezagadas frente a sus competidores.

El análisis menciona como ejemplos la aparición de Kimi K3, de Moonshot AI, y de Inkling, el primer modelo de pesos abiertos de Thinking Machines Lab. La publicación de nuevos modelos puede ampliar el número de desarrolladores y organizaciones que ejecutan, adaptan y despliegan sistemas de IA, aunque no establece por sí sola cuánto hardware adicional será necesario.

Al publicarse el documento de UBS, Moonshot AI había presentado Kimi K3, pero había anunciado la liberación de sus pesos completos para el 27 de julio. Thinking Machines, en cambio, publicó los pesos de Inkling el 15 de julio. En ambos casos resulta más preciso hablar de modelos abiertos o de pesos abiertos que utilizar indistintamente la expresión “código abierto”.

El segundo factor es la expansión de los agentes de IA: sistemas capaces de utilizar herramientas y ejecutar secuencias de acciones con menor intervención humana. Esta evolución puede multiplicar el número de consultas, operaciones y ciclos de inferencia requeridos para completar una tarea.

Como ejemplo de esa tendencia, Diario TI informó sobre la incorporación de uso nativo de computador en Gemini 3.5 Flash, una capacidad que permite al modelo interactuar con interfaces y realizar flujos de trabajo de varios pasos.

UBS estima que más del 90% de la actividad de IA será realizada por agentes en 2030. El documento no explica qué entiende por “actividad”, qué magnitud utiliza para medirla ni la metodología empleada para obtener esa proyección. Por ello, la cifra debe entenderse como una estimación del banco y no como una previsión establecida independientemente.

El tercer factor es la denominada IA soberana. Gobiernos y organizaciones estatales están impulsando centros de datos locales para mantener control sobre la información, la infraestructura y las capacidades tecnológicas. Según estimaciones de la industria citadas por UBS, estos compradores representarían aproximadamente un tercio de la demanda computacional, pero el documento no identifica la fuente ni el método de cálculo.

Las restricciones no están solamente en los chips

Por el lado de la oferta, UBS sostiene que la complejidad de fabricar semiconductores avanzados limita la velocidad con que puede aumentar la producción. El documento menciona los nodos de 2 nanómetros y las nuevas técnicas de encapsulado tridimensional, cuyos rendimientos pueden ser inicialmente reducidos o variables.

Las tensiones geopolíticas agregan otra restricción. La construcción de cadenas de suministro regionales busca reducir dependencias y mejorar la resiliencia, pero también introduce duplicaciones y costos que dificultan una expansión coordinada y altamente eficiente de la capacidad mundial.

Para UBS, el riesgo inmediato más importante se encuentra fuera de las fábricas de semiconductores: muchos centros de datos no pueden conectarse a la red eléctrica o conseguir oportunamente los equipos necesarios para entrar en funcionamiento.

El análisis identifica tres obstáculos: los prolongados procesos de conexión a las redes eléctricas, la escasez de transformadores y equipos de distribución, y los procedimientos regulatorios y de autorización.

Según UBS, las solicitudes de conexión a la red pueden tardar entre cuatro y siete años en algunos estados de Estados Unidos. Los transformadores de alta tensión y determinados equipos de conmutación pueden enfrentar plazos de entrega de hasta cinco años, frente a aproximadamente dos años antes de 2020.

El banco también señala que cerca del 40% de los centros de datos estadounidenses previstos para 2026 podría sufrir retrasos. La cifra coincide con un análisis basado en imágenes satelitales e información de proyectos, por lo que representa una estimación sobre el avance de las obras y no un recuento definitivo de instalaciones canceladas.

Las autoridades estadounidenses también están revisando la conexión de grandes consumidores. En junio, la Comisión Federal Reguladora de Energía ordenó a seis operadores regionales justificar o reformar sus reglas para incorporar centros de datos y otras cargas de gran tamaño.

UBS menciona además la moratoria adoptada por Nueva York. La medida no comprende todos los centros de datos: la orden estatal establece una pausa de hasta un año para nuevos proyectos de hiperescala que requieran 50 megavatios o más, mientras se desarrollan nuevas normas sobre infraestructura, energía y efectos locales.

Una tesis de inversión, no una certeza industrial

UBS concluye que la corrección bursátil puede constituir una oportunidad para invertir en fabricantes de semiconductores avanzados y equipos destinados a su producción. Esa interpretación corresponde a la oficina de inversiones del banco y depende de sus supuestos sobre demanda, capacidad y evolución tecnológica.

El propio documento advierte que sus conclusiones se basan en numerosas hipótesis y que escenarios diferentes podrían producir resultados sustancialmente distintos. La conocida naturaleza cíclica de la industria tampoco permite descartar futuros excedentes en memorias, componentes convencionales u otros segmentos que puedan ampliar su producción más rápidamente.

La conclusión tecnológica más relevante no es que la demanda de chips esté garantizada, sino que el despliegue de IA depende de una cadena mucho más amplia. Incluso si persiste la necesidad de capacidad computacional, la falta de electricidad, transformadores, conexiones y permisos puede impedir que los chips instalados entren efectivamente en operación.

Este artículo informa sobre un análisis de mercado de UBS y no constituye una recomendación de inversión.

Ilustración generada por IA

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