La parte querellante acusa a Intel el gigante de los microprocesadores, de haber negado a Digital, Compaq e Intergraph información técnica vital necesaria para poder fabricar computadoras. A juicio de las autoridades, lo anterior constituyó un abuso de poder por parte de Intel, debido a la situación de cuasi monopolio que ostenta en el mercado de los microprocesadores.
Intel, por su parte, refuta las acusaciones señalando que al ser titular de una patente industrial tiene pleno derecho a dar a esta el uso que estime conveniente













