Varias de las aproximadamente 100 compañías afectadas han protestado enérgicamente contra la medida, aduciendo que con ella se les responsabiliza por los contenidos que terceros publican en la red.
En algunos de los casos, los contenidos racistas residen en servidores en el extranjero. Al ser difícil entonces filtrar el contenido de páginas web específicas provenientes de un servidor determinado, los proveedores de acceso suizos se han visto en la necesidad de bloquear el acceso general a tales máquinas.
Tal procedimiento implica que los internautas suizos no tienen la posibilidad de visitar las paginas alojadas en los servidores de la compañía estadounidense Webcom, por ejemplo. Con ello, no sólo pierden la posibilidad de acceder a viles contenidos racistas, sino también de obtener información seria e interesante de otros productores de contenido.
En lugar de ser llevados a los sitios web bloqueados, los internautas suizos son recibidos por un texto en que se indica que los contenidos a los que se intentó acceder vulneran la legislación penal suiza.
Con información de Heise Online













