Según Intel, la comercialización de Merced no será iniciada en 1999, según el plan, sino a mediados del año 2000.
Diversos analistas coinciden en que el retraso tendrá un importante efecto en el mercado mundial de la informática. Un caso concreto parece ser el de Hewlett-Packard, que hace años abandonó su producción propia de microprocesadores, apostando en lugar de ello por Merced. En efecto, en 1995 se anunció que los futuros procesadores de Intel se fusionarían con los PA-RISC de Hewlett Packard, en una nueva arquitectura cuya primera generación sería justamente Merced.
Esto implica que en el mercado de los servidores de alto rendimiento, donde Hewlett-Packard participa con potentes máquinas UNIX, se verá reforzada la competencia, representada por Sun, IBM e incluso Compaq/Digital, debido a que durante un prolongado período estarán ofreciendo máquinas más rápidas que HP.
Aunque para Hewlett-Packard la noticia representa un serio revés, lo mismo no sucede con Intel en términos de cuotas de mercado o de tecnología, al menos a corto plazo. En efecto, el gigante de los microprocesadores concentra el 80% del mercado, con lo que en realidad prácticamente determina el ritmo del desarrollo del sector. Sin embargo, el mercado también es sensible a tales situaciones; es decir, cuando un producto ya anunciado se retrasa, lo que implica nuevas posibilidades para la competencia, que se suma a un cierto nerviosismo en los compradores, que comienzan a estudiar alternativas.













