Según CNN, algunos de los doce estados involucrados planean emprender algún tipo de acción conjunta antes del 30 de abril. Su interés es que el producto no sea lanzado al mercado antes que se celebren audiencias sobre las supuestas prácticas monopolísticas de Microsoft.
La acción apunta a impedir totalmente la distribución de Windows 98, ya sea mediante fabricantes de computadoras, que ofrecen el software preinstalado en sus productos, como asimismo su venta directa al público.
La indignada reacción de Microsoft no se hizo esperar. Mike Murray, vocero de la compañía, acusó a las autoridades interesadas en la acción de querer distorsionar toda la industria, agregando que, a juicio de Microsoft, las principales pérdidas ocasionadas por una acción de ese tipo sólo afectarían económicamente a empresas que nada tienen que ver con Microsoft.













