Opinión | Cinco pasos para transformar su organización en una empresa guiada por la analítica

En 2006, ninguna compañía china estaba entre las 10 compañías más grandes por capitalización de mercado; Apple no vendía teléfonos; Facebook era un experimento de estudiantes para conectarse entre amigos. Y desde aquellos tiempos, ya se hablaba mucho acerca de la cantidad de datos generados y de la necesidad de una velocidad de procesamiento cada vez más rápida.

Lo que vislumbrábamos entonces hoy es una realidad incuestionable: la capacidad para manipular y explotar enormes cantidades de datos es una práctica común en muchísimas organizaciones que ya cuentan con estrategias para la gestión de big data. Datos públicamente disponibles, incluyendo lo de las redes sociales son usados por las organizaciones para enriquecer sus sistemas de información, lo que les permite entender mejor los comportamientos, preferencias y anticipar los siguientes pasos que darán sus clientes.

Tomar decisiones estratégicas de negocio basadas en datos reales se está convirtiendo en un requisito para todas las juntas importantes de consejo, quienes reconocen la importancia de desarrollar y ejecutar modelos analíticos y técnicas como soporte para dicho proceso que determina el rumbo del negocio no solo en lo crítico sino en el día a día.

Todas las industrias han evolucionado y madurado en la forma en que usan la información. Las mejores prácticas en 2019 señalan que hay que racionalizar el uso de todas las nuevas tecnologías y técnicas analíticas y de gestión de big data. Los tomadores de decisiones están buscando formas de desarrollar una estrategia y una hoja de ruta para introducir estas nuevas capacidades en el entorno de la empresa y están prestando especial atención a la adopción por parte de los departamentos de negocio y los puntos que corresponden a gestión del cambio.

Hay cinco pasos clave que pueden guiar a los directivos mientras planifican la transición de sus organizaciones para convertirlas en un negocio impulsado por el análisis de los datos.

UNO: entienda la importancia de desarrollar las capacidades de cada uno de los cuatro pilares organizacionales juntos. El ADN de una organización consta de cuatro pilares: personas, procesos (modelo de operación), infraestructura de información y cultura. El mito de que la tecnología por sí sola puede transformar el funcionamiento de las organizaciones se está desvaneciendo. Por supuesto, la tecnología es esencial, pero es solo uno de los cuatro pilares organizacionales que deben evolucionar y alinearse para maximizar el ROI de las soluciones tecnológicas.

DOS: utilice el conocimiento de todos en su organización sobre su industria y mercado, junto con toda la información que se puede generar al explotar todas las fuentes de datos disponibles para identificar las tendencias del entorno hacia el futuro: se trata de la visualización de los escenarios que enfrentará la compañía y las capacidades que debe identificar la empresa para planear su crecimiento y los recursos que le permitirán competir y sobrevivir. Las capacidades futuras deben expresarse en términos de cada uno de los cuatro pilares organizacionales.

TRES: evalúe las capacidades de la organización actual en cada uno de los cuatro pilares. La evaluación debe ser relevante para las prioridades comerciales actuales y futuras. La evaluación también debe basarse en una metodología sólida, probada y estructurada. Acérquese a expertos que ya han desarrollado su modelo de madurez organizacional patentado que las organizaciones pueden usar para estructurar su evaluación y su trayectoria.

CUATRO: compare, nunca olvide analizar las brechas en las capacidades actuales y futuras en cada pilar organizacional. El análisis debe ser exhaustivo para identificar las causas de las brechas en las capacidades y no solo para identificar los síntomas.

CINCO: desarrolle un conjunto de recomendaciones pragmáticas y alcanzables para abordar las brechas de capacidad con un conjunto bien definido de entregables y momentos clave. Estas recomendaciones deberán seguirse en una hoja de ruta pragmática que permita a las partes interesadas de la organización y a los tomadores de decisiones adaptarse y cambiar. La gestión del cambio debe ser un componente esencial de la hoja de ruta de la implementación.

Los directivos hoy comprenden la importancia de utilizar un enfoque integral y sólido para desarrollar su organización, los retos del mercado actual demandan un enfoque que reconoce la necesidad de contratar, fomentar y potenciar los recursos, desarrollar un modelo de operación sólido, tratar la información como un activo corporativo y desarrollar una cultura que valora y utiliza la información para respaldar las decisiones tácticas y estratégicas.

Por Aiman Zeid, Director de Servicios de Transformación Organizacional para la unidad de Consultoría de Negocios en SAS


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