¿Me amas? Entonces dime tu contraseña

Anteriormente, los enamorados expresaban su amor intercambiando anillos u otros obsequios. Actualmente, intercambian sus contraseñas para correo electrónico, Facebook u otros servicios.

El intercambio de contraseñas sería una señal de amor y confianza, escribe The New York Times, informando sobre jóvenes que también crean contraseñas idénticas, permitiéndose recíprocamente leer su correo electrónico y otros contenidos digitales.

Lo anterior puede representar un riesgo de seguridad, especialmente si la relación zozobra. Claro está, no es difícil cambiar la contraseña, pero si la otra parte lo hace antes, puede ser difícil recuperar el acceso a la cuenta.

”Es una señal de confianza. No tengo nada que ocultar ante él, y él tampoco”, comenta una adolescente consultada por el diario.

Las contraseñas comunes tienen como objetivo generar un clima de confianza en la relación. Sin embargo, también puede generar tensiones y desconfianzas, cuando las partes comienzan a explorar los buzones de entrada en búsqueda de signos de infidelidad.

New York Times compara el intercambio de contraseñas con el sexo entre adolescentes; se siente como algo prohibido, debido a que los adultos lo desaconsejan y porque genera vulnerabilidad. Asimismo, muchos adolescentes pueden sentirse presionados a entregar su contraseña.

Según estadísticas de Pew Internet and American Life Project, un 30% de los adolescentes que utilizan Internet han intercambiado contraseñas con un amigo o pareja.

”Es un acto simbólico que suele resultar mal”, comentó Sam Biddle, que se ha referido al tema en Gizmodo, dando consejos sobre la materia (información en inglés).


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