Representantes de ambas compañías comparecieron ante un juez en San José, California, como resultado de una querella presentada por Sun, en el sentido de que Microsoft sea requerida judicialmente a remover con efecto inmediato el logotipo oficial de Java en todo lo relativo a su producto Internet Explorer 4.0. El juez Ronald Whyte concedió 20 minutos a cada parte para exponer sus puntos de vista.
Ante tal planteamiento, Microsoft afirma que su manejo de Java en Internet Explorer se ajusta cabalmente a la definición de Java empleada al momento de suscribir su licencia con Sun en 1996. Asimismo, indica que el contrato no faculta a Sun a revocar el derecho a usar el logotipo de Java basándose en nuevas actualizaciones de tal lenguaje de programación. En efecto, Microsoft dice mantenerse fiel a las pruebas de Java Development Kit 1.0, pero rechaza aquellas de JDK 1.1. Ante el juez Whyte, los representantes de Microsoft aseveraron que JDK 1.1. fue creado específicamente por Sun a fin de afirmar posteriormente que Internet Explorer no era compatible.
A juicio de Sun, Microsoft aceptó en su momento las condiciones que regulaban el otorgamiento de la licencia, en el sentido de que la compañía debería ajustarse a las mismas exigencias de compatibilidad aplicables a otras empresas en posesión de licencias. Sun fundamenta tal requisito en su intención de asegurar que Java cumpla con su cometido y potencial, que es convertirse en un lenguaje en que puedan crearse aplicaciones que funcionen independientemente de plataformas y sistemas operativos. Ante el juez, los representantes de Sun afirmaron que Microsoft intenta sabotear tal objetivo desarrollando su propia versión de Java, exclusiva para Windows, que no pueda ser usada con otras plataformas.
Ninguno de los medios estadounidenses observados por Diario TI aventura algún pronóstico sobre el resultado del litigio, aunque diversos observadores indican que el futuro de Java depende de que fabricantes de software como Microsoft no presenten versiones propietarias de tal lenguaje de programación.
El juez Whyte concluyó sus procedimientos señalando que por ahora no dictaminaría sobre el litigio. Es decir, no acogería la demanda de Sun en el sentido de prohibir con efecto inmediato a Microsoft el uso del logotipo de Java. Tampoco anticipó una fecha aproximada para su dictamen.
Según la legislación estadounidense, el juez dispone de seis meses para pronunciarse.
El futuro de Java depende más bien del mercado que de la decisión del tribunal. El desafío para Sun consiste en conseguir que los desarrolladores trabajen con Java en un grado tal que los intentos de Microsoft por difundir un lenguaje Java adaptado a Windows (imposible de usar en sistemas operativos distintos a los de Microsoft), queden sin relevancia práctica. Según cifras de IDC, Java se encuentra en un período de fuerte avance. En caso de mantenerse tal panorama y de recibir Java el respaldo de los grandes del software, Microsoft no podrá conservar una versión propietaria y no compatible de Java, aun cuando el tribunal decida rechazar la querella interpuesta por Sun.













