Desde Dinamarca, la agencia Ritzhaus informa que la policía ha detectado el uso sistemático de computadoras instaladas en bibliotecas públicas en la comisión de delitos. En ese país, cualquier persona puede usar las computadoras con conexión a Internet en las bibliotecas sin necesidad de identificarse.
Al usar una computadora pública, el delincuente elimina la posibilidad de ser ubicado luego de haber realizado una actividad informática ilícita. En la mayoría de los casos, la policía estará en condiciones de seguir un rastro digital hasta dar con el paradero de la computadora, con la salvedad de que esta vez la pista se perderá al llegar a una computadora pública situada en una biblioteca.
Según la policía danesa, el principal problema está representado por los piratas informáticos, que han relevado en importancia a los depravados que se valen de la red para establecer contactos e intercambiar imágenes de, por ejemplo, pornografía infantil.
Otros delitos que buscan el ciberespacio como instancia de acción y encubrimiento son el espionaje industrial, venta de especies robadas, falsificaciones y usurpación de identidad.













