El pasado viernes, la compañía se vio en la necesidad de solicitar amparo judicial según dispone el denominado Capítulo 11 de la legislación estadounidense de quiebras. Tal capítulo implica que, en la práctica, la compañía se encuentra en proceso de quiebra, aunque le permite seguir operando.
En la actual realidad del mercado tecnológico, Hayes tiene un papel totalmente marginal, a pesar de haber sido hace sólo diez años el buque insignia de los fabricantes de módem. En ese entonces, en que el mundo no estaba estandarizado, Hayes implantó un estándar, que hace que hasta el día de hoy se siga hablando de compatible con Hayes.
En sus días de gloria, Hayes también tenía un dominio total del mercado, lo que también hacía que su palabra pesara al momento de fijarse los precios, altos por lo demás.
La compañía ahora se encuentra relegada a los bosques de Norcross, en el estado de Georgia, Estados Unidos, luego de haber sido totalmente superada por otros fabricantes de módems. Lo último que se ha sabido de Hayes es que aspira a concentrarse en el mercado de los módems para la recepción de Internet por cable en televisores.













