Al respecto, analistas comentan que surgieron dos posturas divergentes; por una parte, los países industrializados, con Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza, que se inclinan por lograr un acuerdo que mantenga al comercio electrónico libre de gravámenes. Por la otra, los países en desarrollo, que se niegan a abandonar a priori tal fuente de ingresos y control del flujo comercial a través de sus fronteras.
El asunto del comercio electrónico se inserta en el diálogo de la OMC relativo a la apertura de los mercados mundiales y la eliminación de las barreras comerciales, elementos que debieran consolidarse en los albores del próximo siglo.
Según se indica, los países industrializados optaron por perseguir un acuerdo piloto que permitiera durante el próximo año el flujo liberado de programas de informática y bienes electrónicos suministrados mediante Internet. El acuerdo no se aplicaría a los productos comprados por medio de Internet pero entregados mediante canales tradicionales como por ejemplo el correo. La idea de aplicar un plan piloto surgió luego de constatarse que sería imposible lograr consenso internacional para la implantación de un acuerdo permanente sobre la materia.
Según fuentes de la OMC, el asunto debería ser decidido dentro de los próximos días. La eventual implantación del acuerdo tendría vigencia hasta la próxima reunión de ministros de la organización, programada para 1999.
Al parecer, la posición de Estados Unidos y demás países industrializados parece ser la más realista, ya que actualmente ningún país cuenta con un sistema de cobro de aranceles para productos electrónicos comercializados internacionalmente por vía electrónica.













