Los 30 implicados pertenecen a una red de pederastas que no sólo opera en Francia, sino cuenta con ramificaciones internacionales. Por ello, la policía supone que las pesquisas se extenderán por varios países.
Aparte de la distribución de imágenes digitalizadas, se acusa a los detenidos de organizar encuentros entre pederastas y sus víctimas.













