¿Cómo puede la tecnología contrarrestar la desigualdad de género?

Incluso en tiempos de estabilidad, la igualdad de género mundial tardará más de un siglo en alcanzarse.

En un momento en el que las armas rugen en Ucrania y la guerra amenaza la estabilidad de nuestro continente, la celebración del Día Internacional de la Mujer podría parecer irrelevante. Sin embargo, nunca ha sido tan esencial. Los avances en cuánto a los derechos de las mujeres y la paz son dos luchas íntimamente ligadas, ya que las mujeres suelen estar entre las primeras víctimas inocentes en los conflictos armados. La arbitrariedad y la violencia, que caracterizan las zonas de guerra, son la antítesis de los valores de emancipación y libertad de las mujeres. Por ello, y en solidaridad con las mujeres víctimas de todos los conflictos del mundo, queremos celebrar este año el 8 de marzo.

Las perspectiva de la igualdad de género retrocede en el sector tecnológico

A pesar de llevar décadas de progreso hacia la igualdad en los entornos laborales, tendremos que esperar a otra generación de mujeres para lograr la igualdad de género, según el World Economic Forum’s Global Gender Gap Report 2021, que evalúa la evolución de las brechas de género en vectores como la Participación y las Oportunidades Económicas, los Logros Educativos, la Salud y la Supervivencia, y el Empoderamiento Político. Según el informe, actualmente se necesitarán 135,6 años para cerrar estas brechas; casi una generación más que su última estimación, de 99,5 años.

Hoy en día, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en el sector tecnológico. Solo el 17% de los puestos en Europa entre profesionales STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son mujeres, cifra que aumenta hasta el 30% en todo el mundo. Y, tal y como recuerda el Informe sobre la brecha de género del FEM, ésta aumenta conforme más disruptivas son las competencias técnicas que se requieren en un determinado sector. Por ejemplo, en la computación cloud, las mujeres representan el 14% del personal; en la ingeniería, el 20%; y en los datos y la IA, el 32%. Estas cifras apenas han variado en los últimos años.

La infrarrepresentación de las mujeres oculta un capital humano inexplorado, y esto tiene un efecto directo sobre la economía. La industria tecnológica saldrá ganando si emplea a más mujeres y atrae a más mujeres para que inicien sus negocios. No solo es ético tener un ecosistema tecnológico diverso, sino que la garantía de estas oportunidades de empleo crea un crecimiento económico sostenible para toda el ecosistema.

¿Por qué debemos incorporar y mantener a las mujeres en el sector tecnológico?

Animar a las mujeres a trabajar en el sector de la tecnología redundaría en su bienestar personal, combatiendo el mayor riesgo de pobreza. Además, reducir la brecha de género en la tecnología también beneficia a la sociedad en su conjunto y ayuda al crecimiento y desarrollo de las empresas por varias razones:

·       Contratar mujeres es una apuesta económicamente inteligente

Cuanta más gente trabaje, más rápido crecerá la economía. La tecnología es uno de los sectores que más sufre la escasez de talento: el 57% de los ejecutivos tecnológicos encuestados mencionan la escasez de profesionales como su principal preocupación. Como la demanda es mayor que la oferta, los salarios de la masa trabajadora aumentan de forma incontrolada, lo que disminuye la disponibilidad de profesionales de TI para las empresas más pequeñas, poniendo en riesgo el futuro de las empresas de tecnología más pequeñas. El sector tecnológico es un campo con un umbral extremadamente alto, por lo que simplemente no puede permitirse el lujo de descartar a la mitad de la mano de obra sólo por su género.

A pesar de ello, incluso aquellas mujeres que acaban trabajando en el sector tecnológico suelen abandonarlo al cabo de unos años. De hecho, las mujeres que abandonan sus puestos de trabajo en el sector tecnológico suponen una pérdida de 16.000 millones de dólares al año para el sector. ¿Y a qué puede deberse que las mujeres protagonicen esta “Gran Renuncia”? Las mujeres afirman que, al cabo de un tiempo, simplemente se cansan de intentar encajar en la ‘cultura bro’, de tener que demostrar constantemente su valía y de trabajar mucho más que los hombres sólo para que las tomen en serio. Además, el 60% de las mujeres sufre discriminación directa y acoso sexual en el lugar de trabajo. La tecnología tiene que dejar de ser un club exclusivo y transformarse en un campo de igualdad de oportunidades si no queremos enfrentarnos a consecuencias económicas aterradoras.

·       La diversidad en los equipos permite diseñar mejores productos

El principio del “hombre como norma” es uno de los principales prejuicios que dominan nuestra cultura. Los productos que se diseñan teniendo en cuenta las medidas físicas, los intereses y las experiencias vitales solo de los hombres están abocados a resultar defectuosos o, a veces, incluso peligrosos.

En la era de la toma de decisiones basada en los datos, las brechas de datos de género suponen un gran problema. La infrarrepresentación de datos de las mujeres en la atención sanitaria hace que las aplicaciones sanitarias sean deficientes a la hora de diagnosticar varias enfermedades en las mujeres, como los infartos. Así mismo, los asientos de coche diseñados teniendo en cuenta únicamente las medidas de los hombres ponen en peligro la vida de las mujeres.

·       El talento y la inteligencia no tienen género

Todavía hoy oímos que los chicos y las chicas tienen diferencias biológicas que les impiden estudiar ciencias y tener éxito en el trabajo al mismo nivel. De hecho, un estudio basado en más de 100 investigaciones diferentes muestra que, aunque haya diferencias biológicas, estas diferencias son menores y no repercuten en la posibilidad de trabajar en ambientes científicos.

En su mayor parte, las supuestas diferencias están construidas socialmente. Y lo que realmente afecta a los chicos son las diferentes expectativas que se tienen de ellos. Por ejemplo, esta investigación muestra que los de media, los chicos superan a las chicas en matemáticas (alrededor de un 2%), pero está tendencia se reproduce cada vez más en países con lógicas patriarcales como Turquía, y cada vez menos en países más neutrales en cuanto a las desigualdades de género, como Islandia, donde de hecho, la situación de invierte.

Otros estudios alertan de que las niñas a los 5 años suelen definirse como “muy inteligentes”, pero a los 6 años empiezan a pensar que ser inteligente es más típico de los niños. Además, la falta de modelos de conducta también puede contribuir a este círculo vicioso: un estudio de Microsoft descubrió que las niñas están más interesadas en carreras STEM en torno a los 11-15 años, pero empiezan a perder el interés porque no encuentran modelos a los que asemejarse.

Todo esto demuestra que la influencia cultural, los estereotipos y los prejuicios cognitivos tienen un enorme impacto en la programación del futuro de los niños. Dado que todas estas diferencias se construyen socialmente, también es posible superarlas cambiando nuestra forma de pensar sobre las mujeres y animando a las chicas a estudiar y tener éxito en la ciencia. Está claro que el género no es una razón sólida para reducir la reserva de talento.

4 formas para combatir la brecha género en las empresas tecnológicas

1.     Concienciar sobre el tema

Silenciar a las mujeres y sus luchas contribuye a mantener el statu quo y ésta es una de las razones fundamentales por las que persiste la desigualdad de género. El primer paso para combatir los prejuicios es reconocer que existen y empezar a hablar de ellos. Por ejemplo, animando a las mujeres a que hablen de sus experiencias en las conferencias tecnológicas, permitiendo concienciar sobre el tema, creando un espacio en el que debatir nuevas medidas y atajando el problema de la “falta de modelos”.

2.     Educar sobre diversidad

No des por sentado que la gente tiene sentido común: muy a menudo la gente no sabe o no se preocupa por cuestiones que no le conciernen personalmente. Pero lo cierto es que, aunque no te hayas enfrentado personalmente a la discriminación, eso no significa que no exista o que no te afecte. La educación en materia de diversidad debe realizarse a dos niveles: En primer lugar, a nivel interno, proporcionando a los empleados conocimientos sobre cómo se manifiesta la parcialidad y cómo perjudica a la sociedad mediante consultas y cursos especiales. En segundo lugar, a nivel externo, colaborando con escuelas y las universidades para sensibilizar sobre el tema y motivar a las jóvenes y a las mujeres para que estudien y construyan una carrera en la tecnología.

3.     Introducir políticas de diversidad

El siguiente paso es introducir medidas concretas que hagan posible la entrada de las mujeres en el sector y que también ayuden a crear un entorno seguro y cómodo en el que puedan prosperar. Aplicar los principios de igualdad de oportunidades de contratación en todos los niveles. Los currículos anónimos que no muestran los datos demográficos del candidato son una poderosa herramienta para evitar los prejuicios raciales, de edad y de género involuntarios o intencionados. También puedes incentivar a tus empleados para que utilicen un lenguaje neutro en cuanto al género en los anuncios de empleo. También es necesario reducir la brecha salarial. A pesar de algunos avances recientes, la diferencia a nivel mundial entre los ingresos medios de hombres y mujeres es de aproximadamente el 13,5%, según la OCDE. ¿Hay alguna razón para que las empresas tecnológicas no paguen igual a hombres y mujeres?

4.     Animar a las mujeres a hacer políticas para mujeres

La autorrepresentación es esencial para que la industria tecnológica sea mejor para todos. Las mujeres líderes pueden ver el problema desde dentro y, por lo tanto, pueden tomar mejores medidas para abordar los problemas de las desigualdades de género y crear un espacio donde las mujeres se sientan respetadas y apreciadas.

Firmado por:

Caroline Ramade, CEO, 50inTech

Maya Noel,Managing director, France Digitale

Joséphine Goube, CEO, Sistech

Dieuwke van Buren, General Manager, Equals

Audrey Tcherkoff, Managing Director, Women’s Forum

Audrey Pedro, Chief Product Officer, Scaleway


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