TEMAS: Un pleito de fin de milenio

Nos atrevemos a decir que en el litigio entre Microsoft y el Departamento de Justicia está en juego parte importante del futuro de la red.

Evidentemente, la causa judicial entre Microsoft y el Departamento de Justicia apunta a establecer si la compañía de Bill Gates ha incurrido o no en prácticas monopolistas, aprovechando ilícitamente de su poder y dominación en el mercado mundial del software.

Los inicios de la causa que estos días se ventila en Estados Unidos tuvo su origen en 1995 y tiene directa relación con el explosivo crecimiento que ha tenido Internet. De hecho, el propio Bill Gates ha admitido que uno de sus mayores errores tácticos fue subestimar la red de redes. Tal descuido de Gates hizo que Marc Andreessen tuviera poca competencia cuando en 1994 fundó Netscape Communications, lanzando al mercado el novedoso lector web con interfaz gráfico Navigator (novedoso era para quienes navegábamos en la red con Lynx y luego Mosaic, ¿recuerdan?).

Microsoft, por su parte, apostó por una red propia, Microsoft Network, que en alguna loca fantasía de Bill Gates habría de competir con –y quizás absorber-, a Internet (ver ENLACE). Fue así que Microsoft llegó al mercado con su lector web Internet Explorer cuando Netscape ya había consolidado una posición de amplio liderazgo. La competencia que siguió fue muy dura, y recibió el apelativo de ”la guerra de los browsers”.

En octubre de 1997, el Departamento de Justicia de Estados Unidos decidió tomar cartas en el asunto y entablar una querella contra Microsoft, por considerar que la compañía aprovechaba de su dominación en el mercado de los sistemas operativos con el fin de dominar también el mercado de los lectores web. Como se sabrá, el sistema operativo Windows se encuentra instalado en el 90% de las computadoras de todo el mundo.

A juicio del Departamento de Justicia, Microsoft ha incurrido en prácticas monopolistas al fusionar el lector web Explorer con el sistema operativo Windows, además de presionar a los fabricantes de computadoras a preinstalar ambos programas en sus máquinas.

De igual modo, durante este último año han surgido afirmaciones de que Microsoft ha intentado presionar a otras compañías –como Apple-, a no cooperar con Netscape, bajo riesgo de quedar fuera del grupo de amigos de Microsoft.

Microsof no se ha inmutado ante las aprensiones del Departamento de Justicia, por lo que lanzó en mayo pasado su sistema operativo Windows 98, en que Internet Explorer está plenamente incorporado.

¿Y qué está en juego entonces?. Si el Departamento de Justicia triunfa en los tribunales, se habrá reducido considerablemente las posibilidades de Microsoft de incluir nuevas aplicaciones (o programas que anteriormente han sido independientes) en su sistema operativo. En el peor de los casos, Microsoft podría correr la misma suerte que la compañía Standard Oil y AT&T, que en su momento fueron fraccionadas por las autoridades luego de fallos antimonopolios en su contra.

Si por el contrario Microsoft ganara, el mundo estaría frente a una compañía de software con autoconfianza inflada a un máximo. Tal situación podría hacer las cosas aún más difíciles para compañías pequeñas y creativas de todo el mundo.

Asimismo, con una Netscape cada vez más debilitada, Microsoft en algunos años habrá consolidado una inmejorable posición como la ventana suprema de acceso a Internet.

En el mundo hispanohablante solemos decir ”entrarse por la ventana”, en contraposición a ”entrar por la puerta ancha”. En tal orden de ideas, es casi profético el nombre que en algún momento se eligió para el sistema operativo de Microsoft, Windows (ventanas).

En el caso que nos ocupa, Microsoft habrá ”entrado por la ventana” al sitial supremo de los lectores web, con todo el poder que ello implica.


Únase a la conversación

Contacto | Diario TI es una publicación de MPA Publishing International Ltd., Reino Unido. © Copyright 1997-2022