El juez Thomas Penfield Jackson, magistrado que lleva la causa, decidió que la parte demandante y la demandada sólo podrán presentar un máximo de doce testigos ante el tribunal. Es decir, las partes tienen el pleno derecho a presentar testimonios escritos a discreción, pero sólo 6 a 12 personas podrán sentarse en el banquillo de los testigos. De esa forma, el juez intenta evitar los interminables interrogatorios a tales declarantes.
Por experiencia se sabe que litigios similares pueden prolongarse por meses e incluso años, situación que al parecer el juez Penfield Jackson intenta evitar.
Diversos observadores apuntan que el desarrollo de la causa podría no sólo ser importante para dilucidar un complejo caso antimonopolios, sino también para ver como funcionaría en la práctica la estrategia del juez, tendiente a limitar la duración de los procesos. Según diversos despachos periodísticos, ambas partes involucradas estarían conformes con la disposición de Penfield Jackson.
El inicio de la causa está programado para el 8 de septiembre.













