El enfrentamiento entre Microsoft y las autoridades judiciales de Estados Unidos tiene su origen en el lector web Internet Explorer y la decisión de Microsoft de integrarlo en su nuevo sistema operativo Windows 98. Esto implica que el lector es incluido como aplicación estándar en todas las computadoras que usen dicho sistema operativo; es decir, la mayoría de las existentes en el mundo. La idea es genial desde la perspectiva de Microsoft, que desea que Windows sea una especie de ventana a Internet. Sin embargo, el Departamento de Justicia no comparte tal visión de Bill Gates, razón por la que ha optado por demandar a Microsoft por prácticas monopolistas.
En su acusación, el Departamento de Justicia señala que Microsoft se ha valido de métodos contrarios a la libre competencia para desbaratar las posibilidades de sus competidores. Tal acusación es respaldada por veinte estados norteamericanos, que comparten la impresión de que Microsoft durante los últimos años ha comprado (absorbido) o apartado del camino a buena parte de la competencia en el mercado del software.
A pesar de tales prácticas, a la compañía de Bill Gates sólo le faltaba conquistar un sector vital – que había descuidado por un error táctico -, Internet.
Al respecto, recordemos que Gates deseaba en un primer momento establecer su propia red cibernética internacional, que denominó Microsoft Network (MSN), con la evidente aspiración de convertirla en una alternativa comercial a Internet. A última hora, el genio empresarial entendió que la mayor parte de los servicios que MSN deseaba ofrecer comercialmente, ya se encontraban disponibles, gratuitamente, en Internet. Al percatarse de su craso error; es decir, que Microsoft no podría competir con Internet, Gates dio un giro en 180 grados y se decidió a concentrar sus esfuerzos en una nueva acometida: controlar la red de redes.
Debido a tal incapacidad de Microsoft por entender el enorme potencial de Internet, la entonces pequeña compañía Netscape pudo desarrollar en paz su lector web Navigator. Luego, con el respaldo de Apple Computer, Netscape causó sensación bursátil en 1995, habiendo sido Navigator hasta hace poco el programa más usado para la navegación en la web. Sin embargo, en agosto de 1997 Bill Gates realizó una de sus conocidas jugadas estratégicas y compró parte de su archienemigo Apple a cambio, evidentemente, de que este abandonara su cooperación con Netscape. El Departamento de Comercio estadounidense se decidió entonces a iniciar las gestiones legales correspondientes para frenar lo que se considera prácticas monopolistas de Microsoft. El pasado fin de semana, las negociaciones entre tales autoridades y Microsoft colapsaron, con lo que el gobierno estadounidense, con la anuencia del propio presidente Bill Clinton, presentó un requerimiento contra el lanzamiento de Windows 98 por considerar que el esquema del programa infringe la ley antimonopolios de ese país.
Los increíbles avances que se han hecho en el área de las tecnologías de la información durante las últimas décadas, y sus efectos en nuestra vida diaria, sólo pueden compararse con los cambios derivados de la revolución industrial del siglo pasado. Las TI han creado además una nueva economía internacional tan interrelacionada que quien domine tales tecnologías tendrá a la vez un gran poder sobre las demás personas y sus vidas.
En nuestro entusiasmo ante las posibilidades que nos brindan las TI, no debemos desconocer los peligros que conlleva una concentración casi total de poder en sectores clave. Por ello, nos parece adecuada la reacción de las autoridades estadounidenses de frenar mediante el poder del Estado los intentos de Microsoft por monopolizar un elemento central de las tecnologías de la información, cual es el acceso a Internet.













