Aunque la junta directiva de Apple y el propio Jobs lo han desmentido en repetidas oportunidades, el carismático cofundador de la compañía ha sido el principal candidato para su jefatura permanente desde que asumiera como director interino en 1997.
En su búsqueda de un nuevo timonel, la directiva de Apple ha entrevistado a varios candidatos altamente calificados. El hecho de que hasta ahora no haya contratado a nadie se debe a que todos los candidatos han considerado incómodo o imposible trabajar en la compañía estando Jobs presente en ella. Durante los últimos meses, Apple ha experimentado un notable repunte tanto en su facturación como en su cotización bursátil. Tal situación ha reforzado el interés de la compañía por contratar a Jobs como director permanente.
Por lo demás, Jobs ha demostrado en varias ocasiones tener la capacidad de tomar decisiones acertadas en momentos críticos, algo en que fallaron sus antecesores.













