Para el caso de la piratería de software, la ley brasileña tipificará tal actividad como un fraude tributario penado con un máximo de cuatro años de cárcel además de elevadas multas. En el caso de la música y el material audiovisual, la ley dispone la creación de diversos mecanismos de supervisión, control y castigo de la piratería.
Con ello, Brasil se convierte en el único país de América Latina dotado de una legislación específica para los programas de informática. Asimismo, el país se convierte en el único del mundo en tipificar la piratería como delito tributario.
Según la Asociación Brasileña de Empresas de Software, Brasil ha sido hasta el momento un país en que la piratería de software ha podido desarrollarse en libertad gracias a la carencia de legislación específica. Prueba de ello es que los programas piratas son usados por compañías e instituciones de todo nivel, siendo incluso ofertados en los periódicos.













