El juicio se ha extendido considerablemente debido a la atención que el tribunal ha debido dar a la documentación presentada por la parte querellante, el Departamento de Justicia de EEUU, en forma de mensajes de correo electrónico, a los que ha intentado dar el carácter de evidencia probatoria de prácticas corporativas ilícitas.
En efecto, los mensajes de correo-e interno de Microsoft aludidos por el Departamento de Justicia se caracterizan por su tono conspirativo contra las tecnologías y productos desarrollados por empresas de la competencia. En ellos se aborda, por ejemplo, la forma de desprestigiar los productos de sus rivales y otras maneras desleales de vencerles.
Un experto en causas antimonopolios, citado por The Washington Post, señaló que esto (la aceptación de evidencia en forma de mensajes internos de correo-e) ha sido muy negativo para Microsoft. Ha quedado demostrado lo que pensaban, a qué se dedicaban y los objetivos de sus acciones.
Sin embargo, el abogado de Microsoft, John L. Warden, rebatió tales interpretaciones señalando que contra lo que pudiera creerse, las leyes antimonopolios no constituyen un código de urbanidad en los negocios. Fue secundado por su colega William Neukom, quien puntualizó que en algunos casos, los mensajes equivalían a una conversación de camarín; en otros casos, sólo se trataba de una charla trivial, a la vez que precisó que en la mayoría de los casos se trató de empleados de Microsoft sin responsabilidad por la toma de decisiones.













