Con ello, la campaña pasa a convertirse en la mayor realizada en la historia de la red. Los 250.000 internautas firmantes se oponen a las intenciones republicanas de realización de un juicio político contra el Presidente, por su desliz amoroso con Mónica Lewinsky y su posterior perjuro.
En la organización de la campaña participan 2.000 voluntarios, que principalmente se dedican a su difusión en todo el territorio estadounidense. De igual modo, solicitan a los parlamentarios del país responder directamente algunas consultas específicas sobre el caso Lewinsky, con el objeto de retransmitir sus respuestas a los 250.000 firmantes registrados en la campaña.
Los responsables de la campaña se denominan Move On, y consideran que las tecnologías de la información facilitan sobremanera la implantación de este tipo de iniciativas.













