Las afirmaciones fueron hechas por Joshua Greenbaum, especialista adscrito a la consultora estadounidense Enterprise Applications Consulting, en referencia a un sondeo realizado entre 400 desarrolladores de Windows por la empresa Evans Marketing Services. En el sondeo, se consultó sobre las preferencias de los programadores sobre el uso del sistema de código fuente abierto en los programas de Windows.
El 53% de los consultados dijo ser partidario de tal sistema, en tanto que un 22% indicó que, a pesar de ser una buena idea, el uso de código abierto en la plataforma Windows nunca funcionaría en la práctica. Menos del 5% de los consultados dijo oponerse categóricamente al uso de tal sistema, en tanto los restantes prefirieron no opinar.
A pesar, entonces, de que la mayoría de los desarrolladores se interesaría por tener acceso al código fuente de forma de cambiar los programas y agregarles funciones y características propias Greenbaum figura en el grupo de los detractores del sistema. A su juicio, la ausencia de una autoridad central que regule el estándar del sistema operativo o aplicación del caso implicaría que éstos quedaran fragmentados en versiones incompatibles entre sí, o que surgieran problemas difíciles de identificar y solucionar.
El experto concluyó su observación, no rebatida hasta el momento por círculos vinculados a Linux, señalando que de hecho, algunos problemas aún no descubiertos en el código fuente de Linux podrían diseminarse tan profusamente dentro de los próximos cinco años, que estaríamos frente a un problema informático más grave que el año 2000. Es la receta de una catástrofe.













