La demanda de centros de datos vinculada al desarrollo y entrenamiento de modelos de inteligencia artificial ha consumido la capacidad de producción global de memorias RAM y discos de estado sólido (SSD) proyectada para los próximos dos años, según Álvaro Villalón, BDM Payment en Coasin Logicalis. La escasez tiene un impacto directo en la industria de medios de pago en Chile.
El efecto más concreto en el sector de pagos es un alza en el costo de los equipos de punto de venta (POS) que puede llegar hasta un 80%. Este aumento incentiva la reparación y extensión de la vida útil de los equipos existentes en lugar de la compra de máquinas nuevas.
Actualmente un equipo POS visita un laboratorio de reparación en promedio cada 18 meses, y su vida útil operativa oscila entre 3 y 5 años. Villalón señala que las fallas generalmente no se deben a la antigüedad, sino al mal uso en los comercios, como golpes, caídas o derrames de líquidos. La durabilidad también varía según el entorno: un POS en una estación de servicio dura menos que uno en un almacén o farmacia, por la exposición a ambientes más adversos, fluctuaciones de temperatura y humedad.
Frente al encarecimiento y la escasez, Villalón identifica dos respuestas en el mercado chileno. La primera es el impulso a la reparación de equipos, con un crecimiento y tecnificación de los laboratorios especializados, lo que requiere gestión de stock de repuestos y logística ágil. La segunda es la masificación del SoftPOS, tecnología que convierte teléfonos inteligentes o tablets con sistema operativo Android y tecnología NFC (Near Field Communication) en terminales de pago, permitiendo aceptar pagos sin contacto sin un POS físico tradicional.
No obstante, los smartphones y tablets utilizados para SoftPOS también experimentarán alzas de precio por el mismo componente de memoria escaso. Pese a ello, el uso de billeteras electrónicas, códigos QR y dispositivos wearables para realizar pagos reduce progresivamente la necesidad de un POS tradicional al disminuir el uso de tarjetas plásticas físicas.
El abastecimiento de repuestos, que incluye partes y piezas electrónicas y plásticas, enfrenta además un factor geopolítico. Según la nota, la guerra en Medio Oriente está afectando rutas marítimas clave y elevando los costos de transporte y seguros, lo que introduce volatilidad en la cadena de suministro global. La intención de la industria, indica Villalón, es potenciar las soluciones digitales para reducir la dependencia de la máquina física y mitigar el impacto de la escasez de componentes y los riesgos de la cadena de suministro internacional.
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