El profesor Sergei Turitsyn, director del Aston Institute of Photonic Technologies y del UK Multidisciplinary Centre for Neuromorphic Systems and Computing (NeuroSYNC), presentó el 17 de junio evidencia oral ante la comisión de Ciencia, Innovación y Tecnología del Parlamento británico, en el marco de su investigación sobre computación de bajo consumo energético.
Según los datos presentados, los centros de datos que dan soporte a la inteligencia artificial consumen actualmente cerca del 2,5% de la electricidad del Reino Unido, cifra que se proyecta aumentará sustancialmente hacia el final de la década.
Turitsyn explicó que la computación neuromórfica —un enfoque inspirado en el procesamiento de información del cerebro humano— podría ofrecer una alternativa más eficiente en consumo energético que los sistemas convencionales. Indicó que estas tecnologías son particularmente adecuadas para aplicaciones como IA en el borde (edge AI), robótica, sistemas autónomos y detección basada en eventos.
El investigador señaló que, a través de NeuroSYNC, la Universidad de Aston y sus instituciones asociadas han reunido a más de 100 actores y más de 20 socios industriales para coordinar esfuerzos de investigación a nivel nacional.
Durante la sesión, los investigadores destacaron tres prioridades para acelerar el avance: establecer un banco de pruebas nacional de computación neuromórfica con acceso compartido a hardware; desarrollar programas de financiación interdisciplinaria a más largo plazo y orientados a aplicaciones; e invertir en herramientas de software y estándares de evaluación para facilitar una adopción más amplia.
Turitsyn subrayó que la computación neuromórfica no es un reemplazo de la infraestructura de IA existente, sino una tecnología complementaria que podría apoyar los objetivos del Reino Unido en soberanía digital y energía limpia. La evidencia presentada sugirió que el impacto de estas tecnologías podría comenzar a notarse en un plazo de tres a siete años para aplicaciones específicas, siempre que continúen la inversión y la coordinación entre investigación, industria y gobierno.
«La computación de bajo consumo representa una gran oportunidad para el Reino Unido. Ya contamos con experiencia en fotónica, IA, computación avanzada, electrónica y ciencia de materiales. El desafío ahora es traducir ese liderazgo científico en tecnologías y sistemas que generen un impacto económico y social real», afirmó Turitsyn.
Otros expertos que presentaron evidencia fueron la profesora Caterina Doglioni (Universidad de Mánchester), el profesor Martin Trefzer (Universidad de York) y la profesora Eiman Kanjo (Nottingham Trent University). Se espera que la investigación de la comisión sirva de base para futuras políticas gubernamentales sobre IA, energía e infraestructura de computación avanzada.
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