El grupo de investigación de Ingeniería Electrónica y de Computadores de la Universidad de Córdoba (UCO), en el marco del proyecto SEAWALL realizado junto con la Universidad de Castilla-La Mancha, desarrolló un modelo matemático que incorpora mecánicas de juego para gestionar y optimizar el tiempo que un vehículo eléctrico permanece enchufado durante su recarga en aparcamientos públicos de estancia prolongada. El objetivo es evitar el colapso de la red eléctrica ante el incremento del parque de vehículos eléctricos.
«Actualmente, la infraestructura de la red eléctrica no está dimensionada para asumir el número de puntos de recarga que se prevé necesario ni para gestionarlos de forma simultánea», afirma la investigadora de la UCO Aurora Gil de Castro. En lugar de multiplicar los puntos de recarga, el equipo propone una gestión más eficiente de las estaciones mediante un modelo en el que los vehículos se recargan de forma cooperativa y en el que la gamificación y la flexibilidad actúan como incentivos.
El modelo parte de una situación habitual: cuando una persona recoge su vehículo tras varios días de estancia —como ocurre en aeropuertos o estaciones de tren— lo encuentra completamente cargado y al menor coste posible. Durante el período de conexión, el modelo determina el momento más favorable para la recarga, cuando la electricidad es más económica o la red está menos saturada, y evalúa en qué medida el vehículo puede contribuir a la recarga de otros sin comprometer su batería.
Para ello se utilizó un modelo de optimización basado en programación lineal entera mixta (MILP) que considera el modelo del vehículo, el tipo de batería, el coste de la electricidad y la duración prevista de la conexión. Los datos empleados proceden de hábitos de consumo registrados en Estados Unidos, aunque las conclusiones son extrapolables a cualquier entorno urbano.
El modelo incorpora restricciones para preservar la integridad de las baterías: la energía de un vehículo ya cargado solo puede cederse una vez a otro y únicamente cuando el nivel de carga se encuentre entre el 20% y el 90%, aproximadamente. «Esta transferencia solo se autoriza en el escenario óptimo y cuando el modelo así lo determine. Deben confluir múltiples condiciones para que llegue a producirse», explica el investigador de la UCO Joaquín Garrido Zafra.
A cambio de ceder el control de la conexión prolongada al sistema, los usuarios reciben recompensas propias del mundo de los juegos: puntos, ascensos de nivel —bronce, plata y oro— o descuentos directos en el coste de la recarga.
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, fue realizado por los investigadores Francisco de Larriva Serrano, Joaquín Garrido Zafra, Juan José González Ramos, Antonio Moreno-Muñoz y Aurora Gil de Castro. Se enmarca en el proyecto SEAWALL, que contempla entre sus objetivos la recarga inalámbrica de vehículos eléctricos.
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