Thomson Reuters (Nasdaq/TSX: TRI) publicó el 22 de junio de 2026 su informe Future of Professionals 2026, que examina el costo financiero de no implementar inteligencia artificial en las profesiones jurídica, fiscal, de auditoría y de riesgo. El estudio se basa en una encuesta global a 1.816 profesionales de 62 países, realizada entre marzo y abril de 2026, que incluye firmas privadas, departamentos corporativos internos y organismos gubernamentales.
Según el informe, hasta USD 143.000 millones en ingresos de clientes están bajo reconsideración activa solo en Estados Unidos. El 32% de los clientes corporativos reconsiderará sus relaciones con proveedores en los próximos 12 meses, y un tercio afirma que esto pondrá en riesgo más de USD 1 millón en trabajo anual, cifra que, aplicada a los mercados jurídico y de CPA estadounidenses, equivale al monto señalado.
El 74% de los profesionales ya utiliza herramientas de IA cada semana, pero el 91% considera que sus organizaciones no están alcanzando el potencial de la tecnología. El 35% afirma que las ambiciones en IA no se reflejan en su trabajo diario, y casi uno de cada cinco señala que su organización carece de una estrategia clara.
En materia de talento, uno de cada cuatro profesionales (24%) que percibe una brecha entre lo que la IA puede hacer y lo que su organización ofrece considera irse en los próximos dos años, y el 13% en los próximos 12 meses. Casi la mitad de los líderes senior estima que la presión sobre el talento está al menos a tres años de distancia. El 62% indica que el acceso a IA de nivel profesional sería un factor para aceptar un nuevo puesto.
El informe también identifica el uso de IA no autorizada (shadow AI): un tercio de los abogados, contadores y profesionales de cumplimiento utiliza herramientas que su organización no ha aprobado, cifra que asciende al 41% entre quienes consideran que su organización avanza demasiado lento. El 96% afirma que la IA debe proteger datos confidenciales, el 94% requiere contenido verificado y el 90% necesita resultados explicables; sin embargo, el 41% no tiene acceso a herramientas de nivel profesional que cumplan estos estándares.
Respecto a los clientes, el 78% considera esenciales las mejoras de calidad habilitadas por IA, pero solo el 6% cree que la mayoría de los proveedores las ofrece.
“Estamos viendo emerger una división clara”, afirmó Steve Hasker, presidente y CEO de Thomson Reuters. “Las firmas que están operacionalizando la IA están tomando la delantera. Las que no lo hacen comienzan a asumir riesgos reales en términos de talento, clientes y desempeño financiero. Cerrar esa brecha de ejecución es ahora un imperativo de negocio para las firmas de servicios profesionales.”

Hasker añadió: “No toda la IA es igual. En profesiones donde existe responsabilidad real, el estándar debe ser mucho más alto. Cuando los resultados influyen en decisiones legales, presentaciones regulatorias o asesoramiento a clientes, ‘casi correcto’ no es suficiente.” La compañía denomina Fiduciary Grade™ AI a su enfoque, basado en contenido específico por dominio, estándares de privacidad y seguridad, resultados verificables y acceso a soporte humano en tiempo real.
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