El martes por la tarde, hora estadounidense, los accionistas de HP concurrieron a las urnas de votación para decidir, mediante su sufragio, si la compañía habría de comprar al competidor Compaq. Poco después de concluido el proceso, la gerencia de HP adelantó que la mayoría se había pronunciado a favor de la fusión.
Hasta el momento mismo de la votación había gran incertidumbre sobre el resultado, sumado a una tensión extrema entre la gerencia de HP y Walter Hewlett, hijo del co-fundador de HP, Bob Hewlett. Contrariamente a las previsiones de la gerencia, Walter Hewlett dijo que los resultados preliminares no eran, como tales, totalmente seguros y que era posible que la mayoría votase en contra de la fusión.
El tema de la fusión ha concitado gran atención de los medios debido a su magnitud y a la confrontación que se produjo entre la familia Hewlett, y parcialmente la familia Packard, y la gerencia de la compañía. Walter Hewlett llegó incluso a afirmar que Carly Fiorina tenía “una agenda oculta”, con el proyecto y que, por ejemplo, obtendría un bono multimillonario en caso de concretarse la fusión.
La propia Fiorina indicó que abandonaría su cargo en caso de que los accionistas rechazaran mayoritariamente la fusión.
El conteo de los votos, y con ello el resultado definitivo, podría tomar hasta un par de semanas, toda vez que un grupo independiente deberá revisarlos uno a uno.
Compaq, por su parte, realizará hoy su asamblea general. El buen precio que Hewlett-Packard está dispuesta a pagar por Compaq –USD 21 mil millones– hace suponer que sólo una minoría votará en contra de la fusión. La suma es considerablemente superior al actual valor bursátil de Compaq.





