En una comunicación a los empleados, Ford indica que una vez concluidas las dos semanas de la “amnistía”, la gerencia iniciará una campaña a gran escala para eliminar de la empresa los contenidos que no hayan sido borrados, junto a despedir a los responsables de haberlos descargado.
Al respecto, expertos en informática coinciden en que tal tarea es imposible de realizar, principalmente debido a que al tratarse de 345.000 empleados, la cantidad de datos que es necesario analizar es gigantesca. A juicio de uno de los expertos “Ford debería más bien concentrarse en cómo evitar a futuro que tal material llegue a sus sistemas”.
Si Ford desea poner fin a la pornografía que se distribuye mediante su red interna, sería necesario que su departamento de informática inicie una monitorización manual de sus empleados, abriendo todos y cada uno de los archivos de 340.000 máquinas.
Un número cada vez mayor de empresas recurren a aplicaciones que filtran todo el material que llega a la sus sistemas mediante Internet y el correo electrónico, a la búsqueda de virus y otros códigos malignos. Con todo, es mucho más fácil detectar y censurar palabras que imágenes pornográficas.
Un método de detectar imágenes pornográficas es emplear programas que analizan el código fuente de los archivos que llegan al sistema. Los programas buscan los píxeles de colores que corresponden a los matices de la piel.





