La industria de bienes de consumo envasados (CPG, por sus siglas en inglés) en México atraviesa cambios estructurales, según un análisis firmado por Marco Cosío, VP de Smart Infrastructure en Siemens México, Centroamérica y el Caribe. El texto se apoya en el artículo Three Infrastructure Shifts Redefining the Future of Consumer Packaged Goods, presentado por Siemens Infrastructure, que identifica tres cambios en el sector.
El primero es la continuidad operativa y la seguridad: en plantas de alimentos y bebidas, un paro no planeado implica pérdidas económicas, logísticas y reputacionales, por lo que la infraestructura eléctrica, la protección de activos y la detección temprana de fallas se han vuelto decisiones de negocio. El segundo es la electrificación combinada con eficiencia energética, con sustitución de procesos intensivos en combustibles fósiles por sistemas eléctricos apoyados en automatización, monitoreo y generación renovable. El tercero es la integración de datos e inteligencia artificial en la operación industrial.
De acuerdo con un informe del PMMI (Packaging Machinery Manufacturers Institute), el CPG en México y Latinoamérica es un pilar del empleo industrial y la exportación hacia Norteamérica, en un contexto de cadenas de suministro más frágiles y márgenes presionados por la inflación.
Estudios de Latinometrics y Siemens señalan que México se encuentra en una etapa intermedia, con un 18% de adopción de IA entre las empresas manufactureras, principalmente en grandes corporativos. En el sector CPG, las aplicaciones más comunes incluyen inspección visual, control de calidad, mantenimiento predictivo, optimización de líneas y eficiencia energética.
En robótica avanzada, los mismos estudios indican que México ha superado el promedio de adopción de la Unión Europea, con un 24% frente al 18% del bloque europeo. El sector de bebidas y tabaco registra un 40% de robotización en empresas con más de 251 empleados.
Como ejemplo, el texto cita el consumo estimado de refrescos en el torneo de fútbol de este verano, que alcanzará los 3.6 millones de litros. Producir ese volumen implica alrededor de 361 MWh de energía y 128 toneladas de CO₂ bajo condiciones tradicionales de manufactura. El uso de sensores IoT, analítica de datos, automatización, gemelos digitales e IA en el embotellado puede reducir hasta en un 50% las emisiones de CO₂ y lograr un ahorro energético de aproximadamente 13%, equivalente a 47 MWh evitables en el contexto del torneo.
El análisis advierte que, mientras grandes corporaciones automotrices o de bebidas han integrado la robótica, los proveedores medianos y pequeños (PyMES) muestran tasas de adopción materialmente menores. «La pregunta ya no es si el CPG mexicano debe transformarse, sino qué tan rápido y con qué ambición está dispuesto a hacerlo», señala el texto.
📬 Newsletter gratuito









