En una entrevista con The New York Times, Trump comentó que el cofundador de Microsoft, Bill Gates y el CEO de Apple, Tim Cook le habían llamado para felicitarle luego de su victoria electoral del pasado 8 de noviembre. En la oportunidad, el presidente electo habría señalado a Cook que sería un gran logro si Apple decide trasladar la producción de dispositivos a Estados Unidos. La respuesta de Cook habría sido «comprendo».
Trump habría propuesto a Cook construir una o varias instalaciones en Estados Unidos, donde fabricar sus productos, lo que podría ser conseguido con los incentivos adecuados. Estos incentivos incluirían «ajustes a la normativa vigente» y «considerables reducciones tributarias».
Citando sus propias palabras, Trump dijo: «expliqué a Tim Cook que crearíamos los incentivos adecuados, lo que le permitiría acceder a mi propuesta. Aplicaremos grandes descuentos tributarios para las corporaciones, algo que te dejará contento».
La publicación observa que la propuesta de Trump, especialmente la tributaria, es actualmente imposible con arreglo a la legislación vigente, por lo que el primer paso para Trump, una vez presidente en funciones, sería modificar la ley. Trump habría manifestado que las regulaciones son ridículas, a la luz de la situación actual, por lo que las compañías encuentran difícil emprender y expandirse.
Todo indica entonces que el presidente electo ha modificado su estrategia, pasando de la intimidación a la persuasión. Durante su campaña, Trump dijo que aplicaría aranceles punitivos de 45% a los productos importados desde China, en una referencia concreta a las fábricas de Apple en ese país.
Fotografía (c) Andrey Bayda vía Shutterstock
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