Al igual que sucedió con un caso similar en Estados Unidos a comienzos de año, enardece constatar las actividades realizadas por los pederastas en su día a día. Entre los detenidos hay médicos, jefes de tropa scout, sacerdotes católicos, pastores evangélicos, profesores e incluso un muchacho de 15 años de edad.
La operación Magenta, resultado de 6 meses de trabajo de los agentes, resultó en una razzia en todas las islas británicas. En la investigación, la policía básicamente infiltró salas de chat y grupos de noticias para acceder al diálogo y operaciones de los depravados.
En sus pesquisas en el ciberespacio, la policía utilizó un nuevo software de detección, que permitió establecer la identidad de los involucrados. Muchos de estos no sólo distribuían la pornografía infantil, sino también participaban ellos mismos en los abusos. Por ello, la policía considera imperativo “sacar a tales sujetos de circulación mediante juicios condenatorios”.
La policía espera nuevas detenciones como resultado del análisis del material confiscado en los allanamientos.
Christine Atkinson, portavoz del grupo de protección a la infancia NSPCC, declaró a los medios que “es importante recordar que detrás de cada imagen de pornografía infantil hay un niño vejado y maltratado”.
“Ya es en sí terrible que un niño sea vejado; pero cuando además de eso deberá vivir sabiendo que el abuso fue fotografiado o filmado, y luego difundido por Internet, está claro que esto tendrá consecuencias graves en su vida”, comentó Atkinson.
En 1995, la policía británica confiscó 12 imágenes de pornografía infantil. En 1999, la cifra había ascendido a 41.000. “Ahora, ya hemos dejado de contarlas”, comentó el vocero policial Terry Jones, de la policía de Manchester.
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