El gobierno de Helsinki ha encargado a su Ministerio de Finanzas evaluar las ventajas y desventajas de usar en la administración pública los sistemas Linux en lugar de los productos de Microsoft. La comisión designada deberá presentar sus conclusiones en marzo, lo que podría resultar en que Microsoft pierda una nueva administración pública de su lista de clientes.
De hecho, la comuna finlandesa de Abo ya se ha abocado al proceso de desinstalar el sistema operativo Windows y sustituirlo por Linux. En lo que toca a los programas ofimáticos, los empleados comunales deberán usar Open Office en lugar de Office de Microsoft. En total, se trata de 3.500 a 5.000 computadores que cambiarán plataforma.
En caso de que el informe que prepara el Ministerio de Finanzas llegue a una conclusión favorable para Linux, podría significar que toda la administración pública finlandesa abandonaría los productos de Microsoft a favor de las soluciones abiertas.
La transición a los sistemas basados en Linux representa grandes ahorros de licencias, a la vez que facilita el desarrollo de soluciones de software propio ya que Linux tiene una estructura de código abierto, además de ser escalable.
La gran desventaja es que la migración de una plataforma informática a otra implica grandes gastos y recursos humanos en términos de capacitación y soporte.
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