Según el periódico, que ha analizado cientos de documentos y entrevistado a empleados existentes y anteriores de la compañía, AOL ha reportado ingresos que nunca ha tenido.
Antes de su fusión con Time Warner, AOL realizó una serie de transacciones “no tradicionales”. Son precisamente estas transacciones que Washington Post califica directamente de fraudulentas.
En 2000 y 2001, AOL tenía necesidad de presentar resultados atractivos para cumplir con las expectativas del mercado y de los analistas. AOL nunca hubiera podido presentar un resultado superior al esperado si no hubiera sido por su “contabilidad creativa”.
AOL se defiende señalando que las informaciones de Washington Post carecen de todo fundamento. La compañía destaca que los contratos analizados por Washington Post representan menos del 2% de la facturación total.
Ernst & Young, encargada de la auditoría de AOL, coincide en que la información contable de AOL es correcta y se ajusta a la ley.
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