En 2000, Microsoft fue sentenciada a autofraccionarse en dos o más unidades luego de haber sido encontrada culpable de competencia desleal y manipulación del mercado de los lectores web y sistemas operativos. En la oportunidad, el tribunal presidido por el juez Thomas Penfield Jackson consideró que la vinculación hecha por Microsoft entre el sistema operativo Windows con el lector Internet Explorer socavaba la libre competencia. Microsoft apeló el fallo, que está pendiente de resolución definitiva.
En la oportunidad, 19 estados, además del Departamento de Justicia, llevaron a Microsoft a los tribunales. Ahora, un nuevo grupo de estados considera sentar nuevamente a la compañía de Redmond en el banquillo de los acusados. La causa sería la funcionalidad y algunas características del venidero sistema operativo Windows XP.
En palabras de un representante del Estado de Iowa, Microsoft al parecer está usando gran parte de su poder para bloquear la libre competencia en una nueva plataforma.
Tales puntos de vista son respaldados por los competidores de Microsoft, como Sun y Oracle, que por cuenta propia han solicitado a las autoridades estudiar en detalle las supuestas características obstructivas de la competencia del anunciado sistema operativo.
Microsoft desestima las acusaciones precisando que el nuevo producto aún no ha sido lanzado. La introducción comercial del Windows XP, que incluye nuevas soluciones para Internet, está programada para octubre próximo.
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