El joven informático recibió su primera máquina Macintosh como regalo de sus padres en 1993, cuando sólo tenía seis años de edad. Desde entonces y en sus propias palabras, su mundo ha girado en torno a Macintosh.
Por tal razón aceptó entusiasmado una invitación a participar en el desarrollo de Darwin, el proyecto de código abierto de Apple, que forma la base del sistema operativo Mac OS X.
El proyecto estaba abierto para todos, igual que ocurre con Linux /Free BSD, por lo que Finlay se decepcionó al enterarse que sólo las personas mayores de 18 años podían participar.
Apple explica la exclusión de Finlay señalando que la legislación estadounidense no permite la participación de personas menores de 18 años en proyectos de “voluntariado informático”.
La última palabra la tuvo el joven Finlay, quien asegura que al tener ya el código fuente, trabajará con él de todos modos –independientemente de lo que diga Apple o la legislación de su país– y que luego publicará sus resultados en Internet, según el espíritu de cooperación sobre código abierto.
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