La revelación fue hecha por el propio Robertson durante una entrevista con la publicación CNet.
En julio de 2002, el denominado Proyecto Xbox Linux anunció que recompensaría con 200.000 dólares al programador que lograse hacer que Linux funcione legalmente en la consola de juegos Xbox de Microsoft.
Robertson, enemigo declarado de Microsoft, señala en la entrevista que no es un interés filantrópico que lo lleva a ofrecer 200.000 dólares de premio, sino una estrategia de negocios. En tal sentido, aclaró que su intención es que los usuarios tengan derecho a usar el software que deseen, en el hardware que deseen. Luego, indica que Con Xbox, Microsoft intenta llevar la arquitectura de Intel a un mundo cerrado, con lo que puede sentar un precedente peligroso.
El premio estaba dividido en dos categorías, de 100.000 dólares cada una. La primera sería pagada al desarrollador que primero lograse que Linux funcionara en una consola Xbox modificada. La tarea fue resuelta con relativa facilidad al poco tiempo de iniciado el concurso.
La segunda parte aún no ha sido solucionada; es decir, lograr que una Xbox no modificada pueda ejecutar Linux. El desafío es mayúsculo, ya que implica que Xbox acepte Linux sin depender de modchips o modificación alguna del hardware.
Fotografía:
Michael Robertson, presidente de Lindows
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