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Presentan la tecnología del Mundial en cifras

En esta edición de la FIFA World Cup, 2.000 millones de televisores de todo el mundo estarán conectados al campeonato, el doble que en 1990, cuando se celebró en Italia, y 10 veces más que la última vez que este campeonato tuvo lugar en Alemania, en 1974.

T-Systems ha participado activamente para conseguir que casi 3.600 millones de seguidores de este deporte, de más de 210 países del mundo, pasen unas 50.000 horas delante de sus televisores, y disfruten de la más alta calidad de imagen a la hora de ver los partidos.

T-Systems ha sido en esta edición el encargado de gestionar la emisión de imágenes de los partidos, y para ello ha puesto a disposición de las cadenas de TV 50 señales de vídeo desde los estadios. En la edición de 1990, sólo 5 señales de vídeo facilitaban a las cadenas de TV de todo el mundo la transmisión de los partidos. Además, el ancho de banda de la señal de vídeo alcanza los 40GB/s, mientras que en 1990 sólo alcanzaba 1GB/s. Para transmitir la señal entre los 12 estadios y el IBC en Munich se han utilizado 20.000 metros de cable.

Con motivo del Mundial de Fútbol, la empresa ha habilitado 7.000 conexiones a Internet convencionales, además de otras 4.000 ISDN (Integrated Services Digital Network) para asistentes y para los 15.000 profesionales de radio, TV, prensa escrita o fotógrafos que asistirán a los partidos. También se han instalado 6.000 líneas de teléfono convencionales y 30.000 líneas de teléfono ISDN.

La seguridad es uno de los factores más importantes en este tipo de eventos deportivos y por ello T-Systems ha desarrollado y ha puesto en marcha soluciones personalizadas para cada uno de los 12 estadios que van a albergar los partidos de fútbol. Destaca el sistema de acceso electrónico con el que ha equipado los estadios de Dortmund y Frankfurt, que permite el paso de hasta 1.000 visitantes a través de los tornos de entrada de forma simultánea, gracias a una tarjeta con chip integrado que, al pasar por el torno, transfiere la información sobre el visitante a los ordenadores centrales en décimas de segundo. Esto evita al personal de seguridad tener que revisar de forma manual cada entrada, e incluso en caso de pérdida, esta puede ser bloqueada inmediatamente sólo con conocer el nombre del dueño de esa entrada, y el visitante podría obtener una nueva al instante. En esta edición, se han vendido 3,2 millones de entradas, todas ellas con chip integrado, para facilitar a las fuerzas de seguridad el control de los asistentes y conseguir la máxima seguridad posible. De los 3,2 millones de asistentes, 1 millón de ellos serán extranjeros.

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