En consecuencia, se espera que antes de mañana ambas partes logren un acuerdo extrajudicial. Según el periódico The Washigton Post, ya habría consenso sobre un acuerdo marco y ahora sólo resta negociar detalles y redactar el documento final.
Según trascendió, el acuerdo implica que los fabricantes de PC tendrán el derecho a eliminar algunos componentes de las versiones preinstaladas de Windows, a la vez que se aplicarán regulaciones en torno al código fuente.
El acuerdo tendrá una vigencia de cinco años, bajo la condición de que Microsoft cumpla todas sus disposiciones. En caso contrario, la vigencia se extenderá por dos años más.
En caso de que las partes no lleguen a un acuerdo extrajudicial, dependerá del juez determinar qué reacción punitiva se aplicará a Microsoft, contra la cual ya se ha pronunciado dictamen condenatorio por prácticas monopolistas.
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