La investigación, realizada por la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago señala que en un 44% de los casos, los destinatarios de correo electrónico no logran distinguir entre un sarcasmo y un mensaje serio – a pesar de que tanto remitente como destinatario se conocen.
En la mayoría de los casos, los propios destinatarios están seguros de haber interpretado correctamente el mensaje. En tres de cuatro casos, el remitente está seguro de haberse expresado en términos inequívocos.
El experto en comunicación humana, Sven Wildehl, participante en la investigación, comentó a FutureZone que no es aconsejable expresar emociones fuertes por correo electrónico. A juicio del experto, es mejor comunicar los temas importantes por teléfono, que no dejan la misma posibilidad de interpretación incorrecta.





