La catástrofe ha motivado una enorme necesidad de información inmediata, lo que ha derivado en un nivel de llamadas sin precedentes, de todo el mundo, a los servidores de los servicios informativos.
Desde Estados Unidos se informa además que el sistema telefónico de Nueva York ha quedado prácticamente fuera de servicio. Y aunque es posible llamar internamente en Manhattan, las líneas externas no funcionan o lo hacen de manera irregular.
Con excepción del desbordamiento de los sitios de noticias, el tráfico vía Internet ha funcionado de manera normal. La red desempeña un importante papel en las comunicaciones durante la catástrofe, al igual que sucedió con el terremoto de Japón en 1995. En esa oportunidad, los sistemas telefónicos japoneses colapsaron, en tanto que Internet funcionó de manera regular.
Lo anterior es ilustrativo de la arquitectura de la red, que está diseñada para redirigir el tráfico por tramos alternativos cuando algunos segmentos quedan interrumpidos. Inicialmente, la idea de los creadores de Internet (entonces Arpanet, un sistema militar) fue hacer posible las comunicaciones incluso en el evento de una guerra nuclear.
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