El viernes 1ro. de noviembre, la magistrada Kollar-Kotelly anunció su resolución que zanja aunque quizás no definitivamente la histórica causa antimonopolios contra el gigante informático Microsoft. El fallo que pone fin a un proceso judicial de cuatro años de duración provocó gran expectación en la industria informática y entre observadores.
En 2001, Microsoft y el Departamento de Justicia (DOJ), habían suscrito un acuerdo extrajudicial que fue respaldado por nueve, de un total de dieciocho, estados federados que se habían sumado a la querella. Los restantes nueve estados presentaron requerimientos adicionales contra Microsoft.
Sin embargo, la jueza Kollar-Kottely resolvió aprobar el acuerdo extrajudicial en casi todos sus puntos, rechazando de paso las exigencias de los estados federados no alineados con el DOJ.
La jueza tampoco acogió la exigencia de los querellantes, en el sentido de establecer una comisión encargada de supervisar la implantación del acuerdo. En lugar de ello, determinó que habría una comisión alternativa, en la que también participará Microsoft, que velará por el cumplimiento del acuerdo.
Las imposiciones derivadas del acuerdo extrajudicial serán aplicadas por espacio de cinco años. De igual modo, Microsoft deberá informar públicamente sobre algunas características técnicas de su software, varios meses antes del plazo establecido inicialmente en el acuerdo.
El DOJ expresó su satisfacción con la resolución de Kollar-Kottelly, en tanto que Microsoft se mostró más reservada. Paralelamente, varias compañías competidoras de Microsoft expresaron decepción ante el fallo del tribunal.
Todo hace suponer que aún no está dicha la última palabra en esta verdadera saga corporativa. De hecho, se da prácticamente por descontado que una o varias de las partes involucradas apelarán la resolución de la jueza Kollar-Kotelly.
📬 Newsletter gratuito
Lo más relevante de tecnología y negocios digitales en español — cada día, en cinco minutos.





