Mediante un receptor GSM instalado en una boya situada en la superficie, el teléfono puede comunicarse con el mundo. Claro está, desde la boya hasta el teléfono baja un cable telefónico tradicional.
Aunque es poco probable que haya muchos buzos interesados en bucear arrastrando una boya GSM o tener la posibilidad de ordenar una pizza desde el fondo del mar, la propia France Telecom informa que un grupo de buzos que investigan el legendario faro en la costa de Alejandría, Egipto, ha sacado un gran provecho al teléfono.
De hecho, los buzos ya no tienen que subir a la superficie para dar un mensaje importante, a la vez que pueden informar rápidamente si se les acaba el oxígeno o si encuentran a un animal marino con cara de pocos amigos.
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