Napster trabaja febrilmente para suscribir acuerdos de distribución con los grandes sellos discográficos. Los resultados se han hecho esperar en grado tal que observadores comienzan a preguntarse si acaso el servicio pagado de Napster es totalmente inviable.
El problema principal para la firma de acuerdos de licencias radica en que Napster se encuentra en la actualidad enfrentado a los mismos sellos discográficos en diversas querellas iniciadas con motivo de la versión original de Napster, en que los usuarios intercambiaban música sin pagar derecho alguno.
Napster ha trabajado con el apoyo del consorcio mediático alemán Bertelsmann para un relanzamiento del sistema, esta vez en una versión legal y comercial. La presentación del nuevo servicio estaba prevista para el primer trimestre de 2002, algo que aparentemente no ocurrirá.
A comienzos de marzo, el juez que lleva la causa entre Napster y las discográficas exigió que estas últimas documenten la propiedad que se arrogan sobre 213 piezas musicales, y por las cuales exigen indemnización.





