En un informe titulado Exporting Harm (Exportando Daño) la entidad ecologista internacional BAN (Basel Action Network), que define como uno de sus objetivos principales denunciar la criminalidad ecológica y las prácticas dudosas en todo el mundo, dirige ahora su atención a la industria estadounidense de los PC y aparatos asociados.
En un informe sobre la materia, BAN se señala que dicha industria, en lugar de reciclar materiales de monitores y otros componentes de ordenadores, los vierte en países asiáticos pobres, donde la mano de obra es barata y los estándares de protección del medio ambiente o de la salud de los trabajadores no son igual de estrictas que en los países industrializados.
Los equipos desechados son transportados en barco hasta Karachi, en Pakistán, y a la ciudad de Guiyu, en la provincia china de Guandong. En ambos lugares trabajan adultos y niños extrayendo materiales, como por ejemplo el cobre, que son valorados en sus mercados locales. Los componentes que no pueden ser vendidos son quemados.
La incineración de algunos componentes resulta en la emanación de gases tóxicos que pueden causar enfermedades respiratorias e incluso cáncer a quienes los inhalen constantemente.
El informe señala además que el material que no es vendido o quemado es sencillamente amontonado al aire libre, con el consiguiente riesgo de contaminación, por filtración, del subsuelo y el agua potable.
A pesar de que los fabricantes estadounidenses de PC se esmeran por fijar autoadhesivos a sus productos, en los que se asegura que toman en serio la protección del medio ambiente, lo cierto es que el país carece de un sistema eficaz de recuperación y reciclaje de basura informática.
El sitio web de Ban muestra, a modo de ilustración del informe, diversas imágenes que documentan sus afirmaciones.





