Estos robos se pueden realizar de una manera bastante sencilla y suele usarse para ello algún tipo de software malicioso como virus, spyware, troyanos o gusanos
El inicio de una situación peligrosa
Cuando a una persona le roban su clave de acceso (lo cual es algo ilegal de por sí) su información privada puede ser vista: conversaciones, relación de contactos, información sensible y además quien la usurpó puede usarla y hacerse pasar por ella, con lo que el abanico de problemas se amplía.
Según manifiesta Jorge Flores, experto de PantallasAmigas consultado para la confección del estudio: se trata de una cuestión de máxima importancia puesto que es una estrategia muy común utilizada tanto en los casos de grooming como en los de ciberbullying. El acosador accede a datos privados del Messenger y cuenta con la lista completa de contactos de la víctima con lo que puede iniciar un chantaje que derive en graves daños.
Frente a este riesgo, PantallasAmigas realiza unas recomendaciones básicas:
Proteger la seguridad del equipo porque con ella aumenta la de quien lo utiliza. Ahora el malware no alerta con su presencia sino que permanece oculto y hay que combatir al enemigo invisible.
Proteger las claves, no compartiéndolas y cambiándolas de forma periódica.
No almacenar información o imágenes demasiado comprometidas en determinados servicios online creyendo que las opciones de privacidad restringen el acceso a las personas que uno decide de forma voluntaria.
En todo caso, si esto ocurriera, no se ha de ceder nunca al chantaje. Hay que buscar siempre, y cuanto antes, la ayuda de una persona adulta.
El uso del Messenger
Según el citado estudio, elaborado por Tolten GDP, empresa asociada a AETICAL, más del 95% usa el Messenger (el programa de mensajería instantánea más popular) aunque el 55% manifiesta usarlo a diario (15%) o varias veces por semana (40%). La práctica totalidad de los padres conocen que sus hijos usan esta herramienta aunque únicamente el 44% sabe cuál es la clave de acceso de sus hijos.





