Desde la presentación del acuerdo extrajudicial, aceptado por el DOJ y nueve estados federados, por una parte, y Microsoft, por la otra, los nueve estados no alineados han deliberado intensamente sobre sus exigencias adicionales, toda vez que, a decir propio, no quedaron conformes con el acuerdo extrajudicial.
Luego de sus deliberaciones, los nueve estados decidieron exigir que Microsoft elabore una versión más sencilla del sistema operativo Windows. Los demandantes exigen que tal versión excluya una serie de funciones adicionales y que, por lo tanto, sea más barata que Windows tal y como se le conoce ahora. El objetivo sería que el sistema operativo proporcione mayor libertad de elección a los usuarios.
En la contrapropuesta de los nueve estados disconformes se exige que Microsoft elabore versiones de Office para otros sistemas operativos. En su versión actual, el paquete ofimático está disponible para las plataformas Windows y Macintosh, pero los demandantes desean también que Microsoft desarrolle una versión para Linux.
A juicio de los nueve estados no alineados, el acuerdo extrajudicial negociado por el DOJ es demasiado cauteloso y débil. Incluso los competidores de Microsoft han reaccionado negativamente ante el acuerdo, que califican de un simple llamado de atención al gigante informático.
Con todo, la juez Colleen Kollar-Kotelly tendrá la última palabra en la causa, y deberá definir a comienzos del próximo año si el acuerdo es aceptable o no, o alternativamente qué medidas punitivas adicionales deberían ser incorporadas.
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