De acuerdo con un reciente estudio de BPTrends en el que han participado 274 ejecutivos de compañías de más de quince sectores de actividad en todo el mundo, pese al creciente interés por la gestión de procesos de negocio, el BPM está aún lejos de alcanzar la madurez como disciplina empresarial. Si el nivel de madurez se mide según el modelo CMMI (Modelo de integración de la capacidad y madurez de software), la mayor parte de las organizaciones consultadas en el informe se situaría en el nivel 2, lo que implica que han comenzado formalmente a documentar sus procesos, pero que todavía les resta implementar una arquitectura completa de procesos empresariales, con una medición sistemática del rendimiento o con una mejora continua de la eficiencia y efectividad empresarial como correspondería a organizaciones con un nivel 3, 4 ó 5, respectivamente.
El mercado de BPM continuó expandiéndose en 2007 a medida que la mayoría de las organizaciones fue reconociendo el potencial estratégico de la gestión de procesos de negocio, y para este año se espera un mayor crecimiento. También fue destacable el pasado año el mayor interés en las suites de gestión de procesos de negocio como una alternativa más completa a la simple creación de modelos de procesos. En este sentido, nuestra investigación indica que estas organizaciones, por lo general, tienen un enfoque más sofisticado, con respecto a la gestión de procesos, explicó Paul Harmon, director ejecutivo y co-fundador de BPTrends, así como co-autor del mencionado estudio.
La mitad de los profesionales encuestados manifestó que sus organizaciones se planteaban la implantación de BPM como una disciplina empresarial. En concreto, el 26% de ellos describieron BPM como un gran compromiso estratégico de la dirección ejecutiva, mientras que el 24% señaló que sus empresas habían hecho un significativo compromiso para conseguir múltiples proyectos de procesos de alto nivel. En un informe similar realizado en 2006, el 16% de los participantes definió BPM simplemente como una serie de tecnologías de software, mientras que en el mencionado estudio de 2007, se revela un conocimiento mayor, al disminuir este porcentaje al 9%. Por el contrario, la mayoría (40%) describe BPM como una metodología de arriba hacia abajo diseñada para organizar, administrar y medir una organización de acuerdo con sus procesos principales. Otra significativa parte de los participantes, un 29%, lo define como un enfoque sistemático para analizar, rediseñar, mejorar y gestionar un proceso específico.
En lo que respecta a los motivos de adopción de BPM, más de la mitad de los participantes (56%) en el estudio realizado en 2007 identificó la necesidad de ahorrar dinero, reduciendo costes y/o mejorando la productividad, mientras que en 2006, sólo fueron 33%. Asimismo, en el informe del pasado año aumentó notablemente el porcentaje de los que manifestaron que las razones más importantes de implantar BPM fueron la necesidad de mejorar la coordinación de la gestión o la capacidad de reacción de la empresa. Así, mientras que en 2006 fue de 23%, este porcentaje ascendió a 51% en 2007.
No obstante, la relativa inmadurez en la adopción de BPM se refleja en el hecho de que el 55% de los participantes en el estudio sólo actualizan la documentación y el mantenimiento de sus procesos ocasionalmente. De este modo, únicamente estandarizan sus modelos de procesos, reutilizan componentes en las sucesivas implementaciones o definen estrategias de medición consistentes de forma esporádica. Además, un 61% de los participantes cree que sus aplicaciones sólo apoyan ocasionalmente sus actuales procesos de negocio o no lo hacen nunca. Esta percepción puede haber influido o incrementado el interés por las Business Process Management Suites (BPMS), ya que el número de participantes que mostraron su intención de adquirir esta tecnología ha crecido del 11% en 2006 al 25% en 2007.
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